La combinación de aventuras, tono ligero y el mostrar situaciones de pobreza, injusticia y tragedia que ocurren en el mundo resulta interesante y entretenida, aunque a momentos la mezcla es demasiado extraña y el trato demasiado superfluo. No obstante, gracias al actor protagonista James Purefoy, el personaje central siempre sabe mantener su equilibrio y tono adecuados.
En un viaje de negocios a Nigeria, el propietario de una de las compañías más importantes del planeta, Teddy Rist, se ve expuesto a las miserias y conflictos que sufren la gente local. Afectado por la experiencia, Rist empieza a combinar sus negocios, su estilo de vida disipado con arriesgar su vida para ayudar a otras personas allá donde va, desde presos políticos en Asia, mujeres atrapadas en el tráfico de blancas en Europa o enfermos sin suministro de medicinas en África.
La propuesta de “The Philantropist” resulta interesante y prometedora. El aunar entretenimiento con algo de concienciación social podría no dar ya mucho juego en los guiones sino ser una serie diferente y atrayente. El problema reside en que las tramas y su enfoque están orientados hacía un público que no deben tener mucha idea de lo que pasa en el mundo y la serie pretende abrirles los ojos. Por ello, el trato dispensado a varios de los diferentes y graves problemas que el protagonista se encuentra es respetuoso pero demasiado simplista. A pesar de este hecho, la serie consigue compaginar con un buen tono y consonancia puro entretenimiento con mensaje. James Purefoy, el actor protagonista, consigue darle a su personaje el encanto necesario y el peso adecuados en función de la circunstancias, haciéndole siempre creíble y humano. La producción es de gran calidad y su nada bajo presupuesto es evidente, haciendo que la trama de cada capítulo transcurra en un punto del planeta diferente. Los capítulos individuales tratan historias cerradas en muchos casos y se echa en falta un arco narrativo que dure toda la temporada. El recurso de actores secundarios se encuentra desaprovechado y los dos aparecen en cada capítulo, interpretados por Neve Campbell y Michael K. Williams, no parecen tener vida. Todo el peso de “The Philantropist” recae realmente en James Purefoy, quien sí realiza un destacado trabajo, y en las historias que se narran, y a pesar de que la serie está concebida como un producto de entretenimiento es agradable ver que se intenta hacer algo más, a pesar que el tratamiento dado a las crisis humanitarias sea demasiado sencillo. |