“Entourage” empezó con una premisa relativamente sencilla pero que ha sabido atraer y a la vez evolucionar enriqueciendo su trama a lo largo de las temporadas. Es una serie divertida y fácil de ver que afortunadamente nunca busca la gran carcajada, no perdiendo así ningún gramo de su gracia y entretenimiento.
En la primera temporada que podríamos calificar de introductoria por sus escasos ocho capítulos, se nos presenta a Vincent Chase, un joven actor con éxito y futuro en el Hollywood de los famosos. Acompañado por sus tres amigos del barrio donde crecieron todos juntos, donde inicialmente sus mayores preocupaciones son la vida sexual y sentimental de cada uno de los personajes y la elección de la nueva película para el actor que permite sustentar a los cuatro este lujoso tipo de vida mientras recorren el mundo de Los Angeles. Desde el inicio, la serie es fresca, ligera, alegre y divertida, si le perdonamos ciertos chistes respecto a las mujeres que rozan la incorrección. Posteriormente, en las siguientes temporadas, la acción ha sabido no perder el encanto inicial y ahondar más no solo en los personajes, si no en la maquinaria y el mundo de la meca del cine.
Parcialmente inspirada en las experiencias en Hollywood del actor y productor de la serie Mark Wahlberg, “Entourage” ha mantenido en todo su recorrido su solidez y chispa. Con buenas actuaciones de un elenco de actores bien escogidos y de unos guiones bien ideados ha mantenido su calidad en los múltiples episodios. Pero si algo destaca por encima de todo en el conjunto, es el personaje de Ari Gold, agente del actor, un torbellino de energía, frases políticamente incorrectas y lo mejor de la serie. |