Creada para un público familiar, esta nueva revisión de la leyenda de Arturo y Merlín consigue funcionar y agradar pero no puede ocultar que las piezas que la forman no acaban de rodar de forma fluida. Ambientada en un mundo mágico, esta serie no aprovecha todas las posibilidades de tal fantasía.
A través de los ojos de un joven aprendiz de mago con talento, diferentes aventuras se van presentando dentro del universo de Camelot. Éstas permiten a Merlín expandir sus conocimientos en la magia y a la vez posibilita la introducción de diferentes los elementos que conforman la leyenda de Arturo, Merlín y su caballeros. Eso sí, los guionistas se han otorgado toda la libertad posible en tratar, modificar y adulterar estos componentes.
“Merlín” ha sido ideada como una serie de fantasía para que pueda ser vista por casi todos los miembros de una familia. En este aspecto, entretiene aunque sin apasionar. Aunque la leyenda de Arturo y el hechicero Merlín contiene elementos para múltiples aventuras y posibilidades en cuanto a inventiva, esta serie no consigue salir del trato demasiado monótono que dispensa a las diferentes situaciones que se desarrollan, así como a las secuencias de acción que suceden. Además, los decorados son demasiado limitados, restringiendo en exceso la libertad narrativa que pudiera tener “Merlín”. Eso no quiere decir que no tenga cosas positivas, pero el conjunto se resiente de la falta de pretensiones y el bajo alarde de imaginación con el que se han desarrollado los capítulos. |