La fiebre de rehacer series y películas ha llegado hasta el punto de resucitar una serie que solo tenia sentido dentro de su época, la década de los 80. Carente de cualquier encanto o nostalgia, esta nueva adaptación no ha sabido reinventarse para encajar en esta década.
El planteamiento es igual al que ya se conocía. Coche fantástico, su conductor, chicha guapa como mecánico y misiones asequibles. Pero el protagonista encarnado por Justin Bruening no tiene ni el poco carisma que poseía David Hasselhoff, el coche hablador no tiene tanta gracia como el viejo Pontiac Trans Am y la acción es de lo más anodina. Hasta el coche de los 80 parece más fantástico que este moderno Ford Mustang.
Siendo la empresa Ford la que ha impulsado todo el proyecto, hay que entender que uno de los pilares de la serie es el lucimiento de los vehículos de esta marca. El resto del conjunto es completamente banal. No posee el atractivo de la serie original ni ningún elemento nuevo que la haga interesante o como mínimo entretenida. Los personajes son completamente planos, los pocos chistes son realmente malos, las actuaciones al nivel del resto de la serie y además las tramas y secuencias son anodinas. El resultado es lo suficientemente insípido como para llegar a aburrir en bastantes momentos. |