El gran especialista de series de peculiares abogados, Richard E. Kelley, presenta a un nuevo y particular bufete liderado por una notable Kathy Bates, el cual tiene idiosincrasias y buenas rarezas pero la serie nunca parece que está completamente cómoda con ellas. Entretenida y divertida, su componente dramático se encaja sin toda la fluidez que podría.
Sinopsis: Cansada de la monótona práctica de su profesión, una abogada especializada en patentes deja su trabajo y monta un despacho de abogados en uno de los barrios más conflictivos de la ciudad. A ella se une su asistente, quien complementa los ingresos del bufete vendiendo zapatos de lujo en el miso lugar, al cual entran los clientes más variopintos.
De lo que no hay duda es que Richard E. Kelley es un experto creando series de televisión sobre abogados y que además sabe como imprimirles una bienvenida originalidad. Suyas son la mítica "Ally McBeal", "El abogado (The Practice)" y "Boston Legal" entre otras. Es difícil aportar algo nuevo a una pantalla de televisión que parece que ya ha visto casi todos los abogados posibles pero Richard E. Kelly siempre parece conseguirlo con bastante éxito. Al estilo también de la reciente "Franklin & Bash", Kelley presenta a un grupo de abogados que hace las cosas a su manera pero les imprime unas peculiaridades propias que son lo que hacen que esta serie tenga un punto diferente.
Lo que se ha logrado es una serie que entretiene, divierte y además se permite el introducir tanto momentos dramáticos como discursos grandilocuentes delante de jueces con una relativa comodidad. No obstante, lo que hace que uno aprecie a esta serie no son tanto los casos o la importancia que estos puedan tener sino la forma en la que las rarezas de los protagonistas hacen que se desarrollen los acontecimientos, que es cuando aparecen los momentos cómicos más logrados.
Pero curiosamente la serie lucha en parte contra sí misma, intentando controlar su propia singularidad e intentando que la serie tenga tanto peso dramático como diversión. Lamentablemente "Harry's Law" nunca acaba de parecer cómoda empleando ambos elementos, parece que no sepa cómo hacerlos casar y que no sepa realmente por qué lado tiene que decantarse. Prueba de ello es que tras una primera temporada en la que las excentricidades eran lo que había conseguido un fiel grupo de seguidores, para su segunda la serie ha querido ser tomada más en serio, se ha deshecho de algunos personajes, de la mezcla de zapatería y bufete de abogados y se intenta tomar más en serio a sí misma. Todo un error el descafeinar parte de sus señas de identidad.
A pesar de todo ello, "Harry's Law" cuenta con Kathy Bates en el rol central y ello es toda una garantía. Bates tiene la suficiente presencia en pantalla para levantar cualquier momento bajo que tenga la serie y además sabe perfectamente como encarnar a esta mujer directa, dura pero tierna. Entre los cambiantes secundarios que la acompañan temporada tras temporada, destaca Christopher McDonald en el papel de un engreído abogado al que afortunadamente han hecho fijo en la serie. Su personaje es demasiado divertido com para deja que desaparezca sin más.
Pero es sin Kathy Bates que la serie no podría haber tenido éxito, ya que por mucho que se apueste por toques originales al trillado mundo de la abogacía televisiva, ella es la que aporta fluidez y continuidad a una serie que sabe que tiene buenos elementos pero que no parece cómoda ni excesivamente hábil al utilizarlos aunque siempre sabe ser amena y un apreciable divertimento. |