Con un protagonista atípico, complejo y no del agrado de todo el mundo, esta serie consigue ser un referente de calidad dentro del mundo de la televisión. Excelentemente concebida y ejecutada, mantiene además su alto nivel en todos sus capítulos.
Dexter trabaja de día como experto analista forense para la policía de Miami. Por las noches se convierte en un extraño vigilante en que busca y elimina ritualmente a asesinos que han escapado el sistema judicial impunes. Desde el principio, el personaje y el espectador saben que es un psicópata, un asesino en serie que ha aprendido a canalizar sus ansias de sangre de la forma más constructiva que su padre adoptivo pudo idear. El conflicto del personaje es el choque entre el aparentar una vida real, su lado oscuro y su propio pasado.
Esta serie es impecable es todos los aspectos que la componen. Los personajes están perfectamente ideados y hay que destacar el equilibrio que se mantiene siempre en presentar al protagonista cómo es y no hacer demasiado fácil el que al público le agrade y lo considere un héroe atípico. Además Michael C. Hall consigue componer al personaje de Dexter con toda su complejidad y profundidad. Visualmente esta muy bien rodada, con una conseguida fotografía y una estética que encaja a la perfección. Otro aspecto importante y a resaltar es la trama. En todas sus temporadas consigue ser fluida, dinámica y con una gran tensión narrativa que nunca decae, manteniendo absorbido al espectador en cada capítulo. Aunque no es apta para todos los tipos de públicos ni todos los gustos, “Dexter” es interesante, inteligente, excelente y cautivadora.
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