A pesar de su correcta factura, esta serie nunca tiene la fuerza ni la tensión que debería y se queda siendo un producto televisivo algo más que aceptable pero incapaz de suscitar gran interés. Su interesante pretensión de tener un tono oscuro no se corresponde con lo que después se ve en pantalla y su gran rostro conocido, Dylan McDermott, es un actor con cierto carisma pero mal escogido para liderar a serie de policías.
Carter dirige una unidad de agentes encubiertos que funciona al margen de del departamento y con sus propios métodos. Sin aparentemente existir para el resto de las fuerzas del orden, él junto con dos agentes que llevan a sus órdenes bastante tiempo y una nueva recluta de pasado turbulento se infiltran en grupos criminales bordeando la línea de cometer ellos mismos crímenes teniendo siempre el objetivo de realizar la detención que se proponen.
Esta serie de televisión no está falta de potencial y de intenciones interesantes pero parece no querer realmente apostar por su propia idea y resulta excesivamente aguada. Por un lado tiene un argumento que gira en torno a policías que operan al límite de la legalidad o más allá, enfrentándose con medios poco ortodoxos a criminales que según las reglas sería difícil poder detener. Su traslación en imágenes es juvenil y falta de fuerza. Ni los policías van tan más allá, ni los casos son tan especiales ni los propios protagonistas tienen un aura de oscuridad que les de cierta intriga. Toda la acción es excesivamente descafeinada y falta de tensión en comparación al tono hacia el cual apunta la serie. Tampoco se beneficia de la forma en la que se ha estructurado la trama, formada por capítulos aislados y sin un arco que evolucione durante la temporada, si no se cuenta el típico juego sentimental entre dos personajes que parece hecho para rellenar minutos. Otro de los problemas de la serie es que se encuentra encerrada en sí misma, contando únicamente con cuatro personajes excesivamente rígidos y planos que no pueden proporcionar líneas argumentales interesantes. Para liderar el reparto la serie cuenta con Dylan McDermott, un actor que se presta muy bien para ciertos papeles en los que se requiere cierto encanto y chispa pero que definitivamente no da el tipo ni resulta convincente como sombrío y duro agente de la ley. A pesar de ello, la serie se encuentra bien actuada en general además de contar con una producción de calidad.
“Dark Blue” es una serie que podría haber dado mucho más de sí y siendo más que aceptable, nunca suscita un gran interés ya que no es capaz de generar tensión, ni proporcionar una buena trama ni presentar a sus personajes con algo de recorrido y tal y como su título indica promete ser más oscura y se queda con un estilo muy comedido. |