Con un estilo y una pareja protagonista que encierra chispa y encanto, esta entretenida serie es un digno divertimento que no aporta nada nuevo al género policiaco ligero o de detectives pero ha sabido resaltar con acento el dinamismo y la química entre su pareja protagonista, Nathan Fillion y Stana Katic.
Richard Castle es un famoso y rico escritor de best sellers, todos ellos novelas policiacas, que es llamado a colaborar con un caso real cuando la agente Kate Beckett se encuentra con un asesinato que emula uno de los descritos en las novelas de Castle. La experiencia le es tan grata y satisfactoria al novelista que convence al alcalde para que se le autorice a ser un miembro del equipo del departamento de homicidios en calidad de observador ya que desea emplear a la detective Beckett como nuevo modelo para su próximo libro. El alcalde accede a pesar de las reticencias de la agente, dado el aparente choque de personalidades entre ella y el escritor.
Esta serie de televisión nunca va a ser un objeto de culto y no aspira a reinventar un género. Simplemente pretende ser un entretenimiento explotando una fórmula que ya ha demostrado funcionar. Algo de misterio, asesinatos, un poco de glamour, un o una policía dura y seria y su contrapunto en forma de alguien inmaduro irresponsable pero con encanto. Todo ello envuelto en las investigaciones de un caso y aderezado con muchas dosis de humor. “Castle” repite lo que ya se ha hecho anteriormente, no renueva ni siquiera los clichés del género y tampoco se esmera en tener una trama algo elaborada que abarque el arco de una temporada. La serie sabe que simplemente tiene que ser un divertimento y que para ello tiene que trasladar todo el peso a la juego entre los dos personajes principales y explotar la chispa y química que ambos tienen juntos. Y en ese aspecto “Castle” funciona notablemente. Nathan Fillion, quien ya demostró su habilidad con este tipo de roles en “Firefly”, clava su papel perfectamente y consigue ser ese simpático y amable galán desvergonzado que siempre hace lo que quiere de un modo casi natural. Stana Katic es su medido contrapunto y junto hacen que la serie cobre interés y tenga chispa.
“Castle” funciona por sus dos actores y porque a pesar de que los guiones no son nada especial, sí saben tratar el juego de personalidades y la relación entre los dos protagonistas con buen humor, energía y soltura, algo que consigue su propósito de entretener fácilmente durante los cuarenta y cinco minutos que dura cada capítulo. |