Con un pulso magníficamente sobrio, una trama completamente absorbente y un actor magnético en pantalla, esta serie se revela como uno de los dramas políticos más cautivadores y fascinantes de la televisión. El actor Kelsey Grammer luce como nunca y aporta una presencia en pantalla impresionante encarnado a un personaje moralmente complejo.
Sinopsis: El alcalde de Chicago Tom Kane acaba de ser diagnosticado de una enfermedad neuronal degenerativa. Lo mantiene en secreto con la firme intención de mantenerse en su cargo y seguir dirigiendo con su forma de realizar política, despótica e incluso ilegal, a su ciudad hasta el final.
La ciudad de Chicago siempre ha gozado de una fama asociada a la corrupción y la mafia, con la reputación de tener una clase política cuestionable y definitivamente esta serie refuerza con creces este pensamiento pero, no obstante, lo hace con una de las mejores series y estilos posibles.
Esta serie centrada en el alcalde Chicago y quien gobierna la ciudad como si fuese el jefe de la mafia tiene ecos tanto de "Ciudadano Kane" de Orson Welles como de "El rey Lear" de Shakespeare. Con un pulso de hierro, un estilo perfecto y un tratamiento complejo de la moralidad de sus personajes, esta serie se muestra como uno de los mejores dramas políticos recientes, una versión dura, sombría e implacable de "El ala oeste de la casa Blanca" que si bien no juega tanto en las elucubraciones morales de cada decisión, es igualmente tan inteligente y lúcida.
Desde la primera escena de la serie en la que el protagonista recibe las noticias de su enfermedad degenerativa en un hangar abandonado se ven dos cosas claras. La primera es que "Boss" es una serie intensa y que al igual que la secuencia, crea una fascinación magnífica y sabe perfectamente manejar el desarrollo narrativo que contiene. Desde los instantes iniciales, "Boss" logra cubrir cada minuto con una atmósfera magníficamente ajustada y que similarmente a cómo este alcalde dirige la ciudad, la serie presenta un pulso impresionante.
Lo segundo que resulta evidente desde la primera escena es que si hay una estrella en esta función este es el actor Kelsey Grammer quien dejando atrás su rol cómico más conocido en "Fraser", llena cada escena en la que aparece de una forma brillante, que son casi todas. la serie nunca se aleja del actor, quien también ejerce de productor, y en "Boss" demuestra sus habilidades dramáticas y el peso que puede aportar su presencia. Se encuentra acompañado por una igualmente soberbio reparto, formado por Connie Nielsen en el papel de su esposa, Kathleen Robertson y Martin Donovan como sus consejeros y Jeff Hephner en el papel de su delfín político.
Al igual que todos los actores de la serie, la serie también cuenta con unas direcciones de un nivel magnífico entre las que destacan las de Gus Van Sant en el primer capítulo y las de Mario Van Peebles en varios otros. "Boss" solamente tiene algo criticable y es que su primera temporada solamente se compone de ocho episodios, cuando lo que uno quiere es que este drama político tan absorbente y magnético este cada semana en antena.
Al final "No tengas miedo a la oscuridad" funciona como competente remake, teniendo algunos momentos inspirados y otros en los que abusa de los clichés, pero difícilmente tendrá al patio de butacas al borde de su asiento conteniendo la respiración. Para ello tendría que haber como mínimo aguantado el nivel que tenía en los primeros minutos y haber apostado por un terror psicológico más profundo. |