Este drama criminal consigue combinar acción y desarrollo de personajes de forma magistral. Cruda e inteligente, esta película sobre lealtades y elecciones absorbe desde el primer al último minuto.
En la Italia de los años 70, unos amigos de juventud ascienden paso a paso hasta convertirse en una banda que domina el juego, el tráfico de drogas y la prostitución en Roma. La presión de la policía, las alianzas con la mafia siciliana, el tumulto político entre las Brigadas Rojas y otros cuerpos de seguridad del Estado además del intento de algún miembro por llevar una vida normal inciden y sacuden no sólo su subida al poder sino también la relación de amistad entre los tres amigos. Aunque en rasgos generales pueda parecer un argumento habitual en las películas de gangsters, “Romanzo Criminale” presenta una estructura original y profundida en varios elementos clave poco habituales en este tipo de cintas.
Dura, violenta y sin concesiones. Así es uno de los pilares de esta película. Pero el otro que la sustenta es sensible, penetrante y explora con realismo y sin ningún tipo de superficialidades tanto al grupo de personajes principales como a las relaciones entre ellos. La primera mitad de la película es rápida y frenética, periodo en el cual empiezan su escalada en el mundo del crimen. La segunda mitad, que narra su consolidación y hasta su desenlace dramático, tiene un ritmo más tranquilo. Esta diferencia de ritmo realmente funciona ya que es perfectamente acorde con el momento que está mostrando en cada tramo. La narración está dirgida con gran pulso y el montaje realizado da un gran dinamismo a esta cautivante cinta. La actuación está a un gran nivel por parte de todos los protagonistas, pero hay que destacar al actor Pierfrancesco Favino en su papel de Líbano. Esta magnífica película de cine negro únicamente tiene un inconveniente. El guión presenta tantos elementos y situaciones que, a pesar del extenso metraje de la cinta, ésta necesita como mínimo media hora más. Pero en conjunto, excelente. |