Más necesaria para Estados Unidos esta recuperación y ejercicio de memoria que para otras sociedades, “Milk” trae una impresionante interpretación de Sean Penn y un drama cargado de buenas intenciones y corazón.
La película empieza con la noticia del asesinato en 1978 del alcalde de San Francisco junto con el primer activista político abiertamente gay y elegido democráticamente para la alcaldía, Harvey Milk. Con un flashback continuo y siguiendo la narración de una grabación que dejó el propio Milk, se presentan los últimos siete años de su vida. En ellos, pasó de ser un comerciante a ser el primer homosexual reconocido en ser elegido para un puesto oficial. Además fue una importante figura clave en el rechazo de la Proposición 6 que proponía la discriminación de gays como profesores y se convirtió en uno de los más importantes activistas pro derechos civiles de su tiempo.
Sin intentar nunca idealizarlo, esta película presenta y muestra a la figura central perfectamente. Además, Sean Penn compone una interpretación magnífica, cargando de matices y profundidad al personaje. El defecto de la película es su tendencia a la superficialidad, ya que está más interesada en presentar la problemática y reivindicar la figura de Milk que en componer un drama político profundo. Todos los personajes menos uno son gente que podríamos simplificar como "buenos" y que no son desarrollados. Todas las batallas y victorias políticas son más referidas que mostradas. Eso no quita que el filme sea de calidad, emotivo pero medido, interesante pero lamentablemente necesario. Pocos meses antes del estreno de este filme, el Estado de California aprobó la Proposición 8, una nueva discriminación y ataque contra los derechos civiles del colectivo gay en California, y que demuestra que aunque hayan pasado treinta años desde el asesinato de Harvey Milk, poco ha cambiado. |