Unos casi excelentes valores de producción no son suficientes para crear un alma ni proporcionar emociones reales a este drama francés. Su notable puesta en escena es más cercana al cine de entretenimiento, no queriendo ahondar más que superficialmente en la carga dramática de su historia.
En mayo de 1994, una luchadora de la resistencia francesa y su hermano, un militar que se encuentra bajo las ordenes de Churchill, reclutan y organizan un grupo de mujeres para una misión. Su tarea será rescatar a un geólogo herido que se encuentra oculto en un hospital de la Francia ocupada, el cual estaba encargado de varios de los preparativos para el importante desembarco en Normandía del día D. Pero un coronel de la SS también lo está buscando y empieza a sospechar sobre el crucial papel que este hombre puede jugar en el desenlace de la guerra.
La película en sí es más que correcta en todos los niveles que la componen. Cuenta con un buen elenco de actrices encabezadas por Sophie Marceau, las cuales realizan una buena labor interpretativa. El guión está bien construido y hasta permite cierto desarrollo de personajes en su segunda mitad. La ambientación es realista y cuenta con un aceptable desarrollo narrativo. Todos los pilares del filme tienen calidad y están bien realizados pero, lamentablemente, ello no se traslada al conjunto. A la película le falta algo de energía y, sobretodo, definirse sobre si es una película de entretenimiento o un filme que habla sobre el sufrimiento y el sacrificio de un grupo de seres humanos. Esta indecisión se traslada a la pantalla haciendo que los personajes queden alejados e igualmente que las situaciones que les suceden quedan distantes emocionalmente. Esto ocasiona que se vea el intento ocasional y manipulador de conmover artificialmente, pero siempre con secuencias estilizadas. El esfuerzo por conservar en todo momento su imagen de película de Hollywood se realiza no acercando ni mostrando con realismo las motivaciones, los padecimientos y la crudeza contra la que se enfrentan los personajes, decantándose casi siempre en ensalzar su notable producción más que el dramatismo que contiene la historia. |