Con una tendencia sensacionalista y también creando escepticismo y reservas en algunas de sus afirmaciones, este documental consigue plantear dudas y una respuesta alternativa a varias cuestiones. Su mayor aportación no es únicamente las explicaciones que plantea, es conseguir que el espectador piense.
El documental está dividido en tres actos. El primero se centra las creencias judeocristianas y analiza con mayor detalle la figura de Jesús como el resultado de varios mitos anteriores, especialmente la mitología egipcia. El segundo acto salta a los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York, planteando una teoría de conspiración en la que el gobierno de los EE.UU es el último responsable. El tercer acto explora el mundo de la banca y el poder no visible que han tenido y ejercen en la actualidad.
Este documental en el fondo da para muchísimas horas de metraje. Intenta cubrir tres temas que son cruciales y requerirían una gran exploración individual. Pero en sus dos horas consigue entrar en materia y plantear grandes dudas sobre las creencias que tenemos, la explicación oficial de los acontecimientos del 11 de Septiembre de 2001 y de cómo funciona realmente el mundo capitalista y de la banca. En ese tiempo, no se realiza un análisis con detalle y se lanzan multitud de datos e ideas sin documentarlas en exceso, con lo que la imagen de veracidad se resiente ocasionalmente. Pero “Zeitgeist” no es un documental que busca proporcionar una explicación en forma de verdad última a pesar de proporcionar su interpretación. Su objetivo primordial es cuestionar y hacer reflexionar, mostrar que hay mucho más de lo que conocemos superficialmente. “Zeitgeist” logra con creces su propósito, iniciar tanto un proceso de reflexión tanto de las presunciones de conocimiento individuales como de la información y explicaciones vistas en el documental, consigue propiciar que se despierte un necesario proceso de razonamiento en el espectador. |