Perfectamente secundado por Ethan Hawke, Mark Ruffalo realiza una destacada actuación en un drama algo convencional pero bien construido, que siempre sabe mantener su tono y tensión.
Dos amigos han ido creciendo juntos a medida que se involucraban cada vez más en robos, asaltos y similares bajo las ordenes de un pequeño jefe local de la mafia de Boston. Uno es más dinámico, ambicioso y enérgico, mientras que el otro tiene graves problemas para compaginar lo que hace con el hecho de tener dos niños y una mujer. Finalmente, acaban en la cárcel durante un periodo de cinco años y, al salir, cada uno tendrá que decidir que tipo de vida quiere intentar llevar.
El peso de toda la película recae sobre los hombros del actor Mark Ruffalo, quien interpreta a un personaje infeliz consigo mismo y que no sabe cómo encontrar su rumbo. Mark Ruffalo consigue componer a su personaje con toda su complejidad de forma notable, con credibilidad y matices. Esta es una de las bases de esta película ya que, aunque se pueda catalogarla como un drama criminal, es realmente un estudio de dos personajes, estando el actor principal sólidamente acompañado por Ethan Hawke. Y en ese aspecto ambos actores cumplen con creces a pesar de que el guión, siendo aceptable, es falto de originalidad. Pero la película, con una correcta dirección, consigue construir una tensión ascendente dentro de una historia que siempre mantiene su interés. Gracias a la buena actuación por parte de sus dos protagonistas, este drama, que cuenta con un argumento visto y familiar, consigue tener un notable atractivo. |