Con un espíritu menos critico del esperable, Oliver Stone vuelve a hacer una película sobre un presidente de Estados Unidos, pero esta vez intenta no caer tanto en el revisionismo y el resultado es un filme más blando y con menos gancho que otros títulos de su filmografía.
La película se inicia con George W. Bush en su época universitaria, con el principio de sus problemas con el alcohol y cuando llevaba una vida liberal. Sus primeros trabajos, sus negocios y el comienzo de una vida política marcada siempre por la sombra de su padre, junto con la falta de aceptación por su parte, culminan con la conversión de W. como cristiano renacido y su primer mandato a la presidencia.
La imagen de hombre algo simple, pero que cree que hace lo correcto como presidente y dominado por Dick Cheney, es la visión que Oliver Stone quiere transmitir y no quiere incidir mucho más allá. La película muestra de forma correcta un periodo de la historia pero le falta un poco más de pulso y un mayor componente dramático. A pesar del impacto que ha tenido en el mundo actual el periodo que relata, resulta algo monótona en algunas partes del metraje. En ningún momento se puede decir que sea una visión neutral, pero el filme carece de acidez y ganas de hacer sangre, no llegando nunca a profundizar en los momentos más controvertidos del mandato de Bush. Con un más que correcto trabajo actoral, “W.” consigue recrear con verosimilitud una presidencia pero el conjunto resulta algo plano, aunque siempre es un filme interesante. |