Esta película de terror francesa está rodada al uso y sigue unos cánones demasiado vistos y desfasados sin proporcionar nada interesante u original. Con un argumento previsible que va me mediocre a peor, únicamente los amantes del género que estén excesivamente aburridos pueden encontrar la motivación de verla de principio a fin.
Un grupo de amigos decide emprender un viaje a Croacia para hacer senderismo y escalada. A pesar de contar con alguien inexperto en el grupo, emprenden una ruta que en principio parece cerrada por su peligrosidad. A medida que la excursión avanza, no únicamente ven que el terreno no es tan fácil como creían sino que no están solos, convirtiendo su aventura en una pesadilla y una lucha por su supervivencia.
Si una película de terror no tiene un argumento con un mínimo de originalidad, una situación o unos personajes que puedan resultar mínimamente atrayentes o un mínimo de humor negro, es esperable que al menos sepa generar algo de tensión y suspense. La previsibilidad de la historia de “Vertige” así de cómo se cómo se van a suceder la mayoría de secuencias rompe con cualquier aspiración que el director Abel Ferry hubiese podido tener de darle algo de nervio a su cinta. Tampoco es que se preocupa de poner mucho de su parte, empezando por su fácil empleo de la música y terminado por la extrema sencillez y simplicidad en su forma de rodar. Es difícil encontrarle algo positivo a esta película más que su falta de aspiraciones, sus paisajes y su corta duración, ya que el filme cuenta con un pésimo guión, un desarrollo absurdo, unas actuaciones tan planas como la confección de sus personajes y una dirección carente de cualquier sentido del ritmo, falta de tensión y anodina.
“Vertige” parece más un proyecto final de carrera de una escuela de cine que ha tenido la suerte de tener algo de financiación y que incomprensiblemente se ha llevado a cabo, ya que no tiene ningún ingrediente que justifique su existencia en el circuito comercial. |