A pesar del inconveniente que representa crear tensión cuando el final es conocido por todo el mundo, Brian Singer consigue armar perfectamente un thriller sólido y con suspense, que cuenta además con una sólida actuación de Tom Cruise.
Esta historia, basada en hechos reales, narra la preparación y ejecución de uno de los intentos fallidos más importantes de asesinar a Adolf Hitler que ha habido en la historia. Con el objetivo de cambiar el rumbo de la Segunda Guerra Mundial y la introducción de un gobierno que evitara que el país cayese en un caos tras la muerte de Hitler, el Coronel von Stauffenberg y otros altos oficiales del ejército nazi idearon un golpe de estado. Sabiendo que serían considerados traidores y con el consiguiente riesgo para su vidas, idearon, planificaron y ejecutaron un plan convencidos de que era la mejor opción para Alemania.
Toda la película tiene que luchar durante todo el metraje contra los hechos conocidos de que Hitler sobrevivió, el golpe fracasó y sus conspiradores tuvieron el destino esperado. Es decir, la historia en sí no puede crear una expectación ni una tensión. Pero Brian Singer, gracias también a un guión perfectamente construido y medido por parte de Christopher McQuarrie, es capaz de crear esa tensión con su notable dirección y ritmo narrativo. Tom Cruise se muestra como una acertada elección para el papel protagonista, bien secundado por los grandes nombres que le acompañan en los demás papeles de reparto (Kenneth Branagh, Bill Nighy, Tom Wilkinson y Terence Stamp entre otros). Pero, con su perfecta ambientación y su buena producción, este filme cae a veces en sólo mostrar una bella imagen cinematográfica y no acompañarla con una mayor profundidad. A pesar de sus dos horas de duración, los personajes, junto con sus motivaciones, necesitan más análisis y exploración. En conjunto, una interesante película de notable factura que, a pesar de dar un tratamiento algo plano a los personajes secundarios, consigue entregar un apreciable thriller dramático de entretenimiento. |