A pesar de lo equívoco de su imagen promocional, esta película no es “300” con vikingos, es un violento film rodado de una forma extremadamente bella y con una historia llena de metafísica. Mitología, naturaleza, muertes y silencios se mezclan de forma magnífica en este filme de Nicolas Winding Refn, en donde no es fácil comprender todo su simbolismo y que cuenta con un actor, Mads Mikkelsen, que realiza una labor que deja sin palabras.
Un guerrero de un solo ojo, mudo y que no pierde ni un combate es un prisionero de un clan celta. Únicamente tiene la ayuda de un niño pero este luchador tuerto tiene la habilidad de ver el futuro próximo. Escapa de su cautiverio y seguido por el joven, se une a un grupo de soldados cristianos que pretender ir a las cruzadas pero una intensa niebla los desvía hacia una tierra desconocida.
El director Nicolas Winding Refn, responsable de la triología “Pusher” y de la excelente “Bronson”, da un nuevo paso en su forma de hacer cine y demuestra que más que un director, es un autor. “Valhalla Rising” explora nuevamente la mitología, en el caso de “Bronson” era un hombre creando sus propios mitos y en este filme explora una enorme variedad de ellos tanto de forma palpable como casi abstracta. La película puede parecer por el poster una nueva cinta de acción medieval y para los seguidores del género será seguramente una desilusión. Sí contiene algunas secuencias de peleas y muertes pero “Valhalla Rising” es algo completamente diferente. Sin apenas diálogos, con una exquisita fotografía y unos planos hipnóticos, la película es un viaje, una experiencia prácticamente metafísica que difícilmente deja entender todos sus aspectos y detalles en único visionado, pero que resulta completamente absorbente. Su final es lo que puede despertar más dudas pero este particular viaje a las tinieblas es extremada y sorprendentemente bello y cautivador. En el centro de la película se encuentra el actor también danés Mads Mikkelsen (“Flame y Citrón”, “Después de la boda”) en un papel extremadamente complicado. Sin poderse expresar a través de diálogo y con un maquillaje que mata a uno de sus ojos, el intérprete llena de presencia y entereza la pantalla, haciendo parecer fácil el alarde de expresividad y magnetismo que genera casi sin moverse.
En “Valhalla Rising” su director encuentra al actor perfecto y presenta una película cinematográficamente destacada y recomendable, una experiencia que recuerda a las cintas de Tarkovski y a las del mejor Herzog y que difícilmente puede explicarse con justicia, siendo mejor verla y dejarse llevar por ella. |