Más centrada en el estudio del personaje que en las relaciones sentimentales en sí, esta película tiene interesantes elementos pero actuaciones limitadas por un guión a momentos excesivamente contenido y superficial.
Leonard ha vuelto a casa de sus padres después de una ruptura sentimental y un intento de suicido por su parte. Trabaja en la tintorería de su padre, es un gran aficionado a la fotografía y sufre un trastorno bipolar. Sus padres, preocupados, hacen que conozca a Sandra, una joven dulce y atenta, hija de unos amigos suyos. Durante las mismas fechas, también conoce a una nueva vecina llamada Michelle, complicada y más inaccesible. Leonard entabla una relación con Sandra mientras el deseo por Michelle aumenta.
“Two lovers” no es una película romántica en ningún momento y en el fondo es un filme amargo. Este drama es un estudio del personaje principal y de las dos diferentes opciones vitalesde las que dispone, representadas por los dos personajes femeninos. Con un correcto guión, que tiene el acierto de no abusar de la condición mental del protagonista, y una dirección lo más sencilla posible para no entorpecer la historia, todo el peso recae en la actuación de Joaquin Phoenix, quien compone perfectamente un personaje completo. Pero esta película podría haber sido mucho más si el guión lo hubiese permitido. A pesar de ser previsible y en algunos momentos lo es excesivamente, no es un defecto completo ya que parte del sentido de la tragedia es su inevitabilidad. El mayor inconveniente es la falta de profundidad que se da a algunos momentos y, especialmente, a los dos personajes femeninos. Interesante y con una producción con calidad, su atractivo reside en la buena composición que realiza Joaquin Phoenix del personaje central dentro, de un drama bien construido pero que debería haber ahondado más tanto en algunos momentos dramáticos como en personajes. |