Pixar cierra la saga de “Toy Story” con una divertida entrega que, tras la originalidad de la primera parte y el sorprendente buen nivel de la segunda, no decepciona y vuelve a proporcionar una amable y sólida comedia de animación. Con una superflua e innecesaria posproducción para convertirla en 3D, hay que destacar una vez más la pérdida que supone la versión doblada, sin las voces de Tom Hanks y Tim Allen el los roles centrales.
Andy está a punto de irse a la universidad y a insistencia de su madre, limpia y ordena todos los contenidos de su habitación. Por error, los juguetes que ha conservado son donados a una guardería en vez de ser guardados en el altillo. Buzz Lightyear y los demás se muestran ilusionados por la expectativa de volver a ser jugados por un niño y es tarea de Woody convencerles de que es un error y que tienen que volver a casa.
Hace quince años la empresa de animación Pixar se dio a conocer con “Toy Story”, una película extremadamente imaginativa, original y que revolucionó la forma en la que se concebían los filmes teóricamente infantiles, haciéndolos funcionar perfectamente también para el público adulto. Cuatro años después, realizaron una secuela que iban a lanzar directamente en DVD. Tras unos pases de prueba con público, descartaron la idea y fue estrenada en salas comerciales. “Toy Story 2” no tenía la inmediata originalidad de su predecesora al ser una continuación pero contenía unos niveles de comedia y un entretenimiento de, como mínimo, el mismo nivel. Once años después llega su conclusión, esta tercera entrega que sigue teniendo muy claro cómo construir su historia, cómo hacer que funcione a diferentes niveles y para todo tipo de público. La película es hora y media de puro entretenimiento de calidad, a pesar de que su primeros treinta minutos son más convencionales. A pesar de no aportar nada nuevo esta tercera parte, es remarcable como Pixar ha sabido mantener un alto nivel de calidad para todas sus entregas, algo que lamentablemente no ha sucedido con una franquicia de características similares, “Shrek” de DreamWorks, en la que cada nueva entrega es más agónica que la anterior. Siguiendo la moda actual, Pixar también se ha sumado a la tendencia del 3D. para esta película no solo es totalmente innecesario sino que no aporta ninguna secuencia en la que la tridimensionalidad resulte especialmente espectacular.
La película se encuentra dirigida por alguien que conoce perfectamente el universo de estos juguetes, Lee Unkrich, editor de la primera parte y co-director en la segunda. El filme cuenta además en su versión original con las voces de Tom Hanks como Woddy, Tim Allen como Buzz y la incorporación más destacable para esta entrega es la de Michael Keaton en el papel de Ken. Todos ellos ayudan a dar vida a unos personajes de animación perfectamente construidos y completos.
“Toy Story 3” combina guiños hacia otras películas y sus anteriores dos entregas, slapstick e ingeniosos diálogos, sabiendo tocar con facilidad la nostalgia de los adultos y la imaginación de los más pequeños, resultando en una más que digna conclusión a una de las sagas más originales y mejor hechas del cine de animación. |