Centrándose en el personaje más divertido de “Paso de ti” y de la mano del mismo director, esta comedia es excesiva en varios momentos y parece que se pierde en otros pero su acelerado ritmo, varias secuencias extremadamente divertidas y un personaje extraordinariamente hilarante hacen de este filme un ameno y crudo divertimento. Russell Brand es la estrella de la función con todo lo que ello implica y Jonah Hill es su divertido contrapunto.
Aaron es un asistente en una empresa discográfica que, tras proponerle una idea a su jefe, tiene la oportunidad de su vida. Tiene que volar a Londres para recoger a su y ídolo y estrella del rock caída en desgracia Aldous Snow y asegurar de que llega a Los Ángeles en setenta y dos horas para un concierto que conmemora su actuación en el Greek diez años atrás. Pero el traer a Aldous, divo, adicto al alcohol y las drogas, puede ser mucho más complicado de lo que puede parecer.
Nacida de la comedia “Paso de ti”, esta nueva película producida por Judd Apatow (“Virgen a los 40”, “Hazme reír” y “Un lío embarazoso”) y cuenta con su estilo particular. Junto con el director Nicholas Stoller, coge al personaje más divertido y con más potencial de “Paso de ti”, la egoísta estrella del rock interpretada por Russell Brand y le da el protagonismo completo. La película es una prueba de fuego en este aspecto, sino no es un poco fan de este enfant terrible inglés, es recomendable no ir a ver este filme. Russell Brand explota completamente todo su personaje al cual le han dado cierta profundidad que más que hacerle más completo, estorba a momentos. El contrapunto de este alocado y excesivo cantante de rock que encuentra en el actor el vehículo perfecto es el calmado y reprimido Jonah Hill, quien curiosamente ya apareció en “Paso de ti” pero interpretando otro personaje. Como pareja cómica funcionan y llevan con mucha soltura el dinamismo y la celeridad del filme. Sus grandes virtudes son su ritmo, su tendencia al slapstick y sus excesos cómicos, los cuales tiene su contrapartida en abusar de ciertos recursos, especialmente del vómito. Pero esta película no únicamente quiere resultar en un alocado divertimento, también intenta introducir crisis personales a los dos personajes que justifiquen el viaje que emprenden y permita dar un final con peso. Argumentalmente es seguramente necesario pero el desarrollo de estas partes hace que el filme pierda cierto fuelle a medida que avanza.
“Todo sobre mi desmadre” es excesiva pero divertida en todo momento, algo que en algunos instantes es cansino pero que en general hacen de este filme una comedia pura que entretiene con todas las virtudes y defectos que el personaje de una estrella de rock narcisista puede ofrecer. |