Este drama romántico tiene sensibilidad y tragedia en dosis justas que, a pesar de que tiende a momentos hacia el sentimentalismo, siempre sabe mantener un tono adecuado. Eric Bana da un enorme peso y profundidad a su personaje y Rachel McAdams demuestra tener un amplio registro y plasman perfectamente un guión que a momentos rompe su propia lógica pero que sabe desarrollar a sus protagonistas y su historia.
Un hombre que trabaja en una biblioteca sufre un una rara anomalía genética que hace que viaje en el tiempo sin que él lo pueda controlar. Desaparece y es transportado a otro momento en un pasado o futuro cercano, materializándose completamente desnudo y sin saber cuánto tiempo puede estar en ese viaje. Uno de los centros sobre el cual giran sus viajes es Claire, a quien visita en diferentes edades y con quien intenta mantener una relación normal como pareja a pesar de sus constantes desapariciones.
La idea de viajar en el tiempo se ha aprovechado de diferentes formas en el cine y en esta película es el elemento trágico y que marca los destinos de los personajes de este drama romántico. “The time traveler’s wife” es una historia de amor entre dos personas que se han conocido de forma no lineal en el tiempo pero destinadas a estar juntas pero esta adaptación de la novela de Audrey Niffenegger lucha y se mueve bordeando los terrenos de la sensibilidad y la sensiblería. El filme se queda encerrado en varios aspectos y uno de ellos es el querer centrar toda la acción en la relación de ambos personajes desde un punto de vista tierno y emotivo, consiguiendo en algunas ocasiones liberarse del trato fácil que el director Robert Schwentke le da al guión y adquirir algo más de vitalidad y trato creíble. La película también cierra la puerta a la exploración de los viajes de su protagonista y aunque la cámara le acompaña ocasionalmente en alguno de ellos, siempre parece algo anecdótico y superficial más que diferentes experiencias en las que realmente sucede algo. Hay ocasiones en las que viaja por semanas seguidas, otras son diferentes saltos pero continuos y se narran con una línea de diálogo. La película también contradice en varios momentos su propio planteamiento de las reglas de viajar en el tiempo y en varias ocasiones la lógica y sentido común, pero esto tampoco es importante ya que no aspira a ser un filme de ciencia ficción, sino un drama que emplea un elemento fantástico como recurso narrativo. Donde “The time traveler’s wife” triunfa y adquiere toda su fuerza es en la propia pareja protagonista, gracias a la notable actuación de ambos. Rachel McAdams desarrolla y evoluciona a su personaje desde la juventud a la madurez de una forma impecable y Eric Bana es capaz de transmitir una gran cantidad de sensaciones con sólo su mirada, sin casi mover un músculo. Esto es algo que tiene muy claro el director y afortunadamente no tiene miedo en plantar la cámara delante del rostro de Bana y dejarla allí.
“The time traveler’s wife” podría haber sido un pastel con otros actores, ya que el material base y el trato dado apunta a que va a ir en esa dirección, pero gracias a ellos adquiere una delicadeza y una carga que le aporta algo especial al filme. |