Frank Miller apuesta por la estética de “Sin City” olvidándose de que en una película el estilo no es lo único importante. Un guión mínimamente trabajado, un ritmo algo acorde con el tipo de historia y alguna noción en dirección de actores son elementos necesarios en cualquier filme y ausentes por completo en éste.
Con el alias de “Spirit”, un hombre con antifaz vigila las calles de su preciada ciudad. Este héroe sólo tiene una habilidad fuera de lo común: sus heridas se curan con una velocidad asombrosa, con lo que es capaz de recibir y sobreponerse de casi cualquier tipo de daño físico. Mantiene una alianza con el cuerpo de policía local, a pesar de que algunos piensan que él causa más daño que los criminales. Y su gran enemigo es “The Octopus”, alguien con sus mismas habilidades pero ideas mucho más megalómanas.
Robert Rodriguez introdujo una nueva estética y forma de narración con “Sin City”. Frank Miller demuestra en "The Spirit" que ha aprendido a la perfección como imitarla, ya que en este aspecto ámbos filmes son idénticos. Pero lo que Miller no aprendió de su experiencia de co-dirección con Rodriguez es cómo hacer y dirigir una película. En esta cinta, Miller firma el guión de esta adaptación del cómic de Will Eisner, con un resultado muy alejado de la calidad de sus novelas gráficas y más cercano al desastre de guión del “Robocop 2”, que también escribió él. La historia carece de fluidez, diálogos aceptables, tensión y hasta de coherencia narrativa, siendo un tedio continuo pero plasmado en la pantalla con gran estilo. Miller también demuestra en esta película que no tiene claro cómo hacer que un filme tenga ritmo y dinamismo, a pesar de contener una serie de escenas de acción repartidas a lo largo del metraje pero que no funcionan como solución. Pero lo más chocante es que el gran elenco de actores con los que cuenta, encabezado por Gabriel Macht y con nombres como Eva Mendes, Samuel L. Jackson, Paz Vega y Scarlett Johansson, realizan sin excepción una actuación superficial y de cartón-piedra, digna solamente de las más mediocres telenovelas de sobremesa. Este filme falla en todos los aspectos menos en uno, su estética visual, una notable copia del estilo que ya se pudo disfrutar en “Sin City”. |