Esta sátira sobre el funcionamiento de Hollywood cuenta con un inverosímil guión que no desluce en absoluto la diversión que esta comedia proporciona, la cual atesora más calidad de lo habitual en este género.
Un productor de Hollywood de escaso éxito y con tendencias suicidas decide convertir el guión de una película intimista escrita por su sobrino en uno de acción. Con su cínica conversación y maneras consigue que los estudios financien una producción de cien millones de dólares de un guión que nunca han leído y que uno de los más cotizados actores del cine de acción, recientemente convertido al judaísmo, se comprometa a hacer la película. Pero a mitad de rodaje en Suráfrica, la estrella del filme es secuestrada.
William H. Macy, más conocido por sus papeles dramáticos y alma de esta comedia, construye un personaje desvergonzado, insolente y divertido con mucha soltura. Con un guión ameno, dinámico y divertido. aunque no excesivamente original y que nunca busca el realismo, “The Deal” consigue sin problemas su objetivo: entretener. Con algunas escenas mucho más logradas que otras, lo que realmente destaca en esta cinta son los diálogos y la actitud del personaje central, correctamente secundado por Meg Ryan como co-protagonista. No dirigida a un público de risa fácil, esta comedia independiente políticamente incorrecta es un notable producto de entretenimiento que no tiene mayores pretensiones pero sí bastante chispa. |