Mickey Rourke destaca enormemente en otra notable película de Darren Aronofsky rodada con corazón, crudeza emocional y en donde consigue que hasta los elementos previsibles del guión tengan fuerza.
Randy “The Ram” es un luchador de wrestling que alcanzó gran fama en la década de los 80 que sigue peleando en la actualidad dentro del circuito independiente y en cualquier otra oportunidad que se le presenta. Solo, trabajando de día en trabajos mal pagados y casi vencido por el mundo real, Randy se aferra a la lucha deportiva como único motor en su vida hasta que un infarto le obliga a intentar construir una vida como persona y no como luchador de profesional.
Rodada con casi siempre la cámara enfocando al protagonista, éste consigue llenar la película. Mickey Rourke es perfecto como “The Wrestler” hasta el punto que uno no sabe si es que es tan buen actor o que el personaje central es realmente Rourke. La figura del luchador abatido es construida con sobriedad, alma y está excelentemente medida. La dirección de Aronofsky además permite crear esa importante cercanía hacia la figura principal pero manteniendo un ajustado y necesario distanciamiento. El guión aboga por una sencillez narrativa pero a la vez cargada de profundidad. A pesar de caer en algunos clichés del género de “antihéroe fracaso que intenta levantarse”, Darren Aronofsky consigue que no destaquen negativamente y que sorprendentemente hasta la narración se refuerce gracias a ellos. “The Wrestler” es una gran película dramática que además contiene una magnífica actuación. |