Esta historia de ascenso y rápida caída en el mundo del rock and roll recuerda a muchas otras vistas con anterioridad y está narrada con cierta crudeza y estilo característico de su música. El filme es un rápido recordatorio de la existencia de este grupo más que un retrato en profundidad del mismo o de las relaciones personales de sus dos protagonistas, encarnadas por Kristen Stewart y Dakota Fanning demostrando que pueden salir airosas y dejar atrá la imagen que arrastraban.
Tras conocer a una joven Joan Jett, el productor de música Kim Fowley forma una banda de rock de solo chicas. La quinceañera Cherie Currie es seleccionada como cantante principal y Joan Jett es la guitarrista y alma del grupo. Ambas conectan perfectamente y el grupo inicia una serie de conciertos y progresivamente gana notoriedad en un estilo musical dominado por hombres. Con desparpajo y agresividad sobre el escenario consiguen giras, portadas y producción de discos en poco tiempo aunque el éxito súbito, las drogas y las tensiones internas les afectan irremediablemente.
El grupo musical “The Runaways” se formó en 1975 y su disolución total sucedió cuatro años después, en 1979. Centrándose en el periodo inicial hasta 1977, este filme narra la creación del grupo y la relación de Joan Jett, posteriormente conocida por su versión de “I love rock’n roll”, con la cantante Cherre Currie, hasta la marcha de esta última. Como grupo su vida fue corta y su éxito limitado pero su influencia es palpable dentro del mundo de rock. Como historia es una más de un grupo de jóvenes soñando con triunfar, lográndolo y siendo víctimas de su propio éxito. Una historia de excesos y música muchas veces vista en este mundo musical y que en esta ocasión se centra básicamente en dos personajes.
La película tiene un estilo directo, algo crudo y no quiere caer ni en falsos romanticismos ni idealizaciones de los personajes que representa. Sus abusos de sustancias, su bisexualidad y sus errores son mostrados sin querer presentar excusas pero aun así esta película no puede evitar ser un filme de Hollywood. El filme en sí es en parte un cuento que deja de lado aspectos importantes de la vida del grupo. Si se está interesado en saber un poco más de la verdad del grupo es más recomendable ver el documental “Edgeplay” que ver está película. Esta versión cinematográfica sirve más como recordatorio de su música, repaso superficial de la vida de la banda y como demostración de que sus dos actrices han crecido que como recreación fidedigna de “The Runaways”. Este filme, por ejemplo, no menciona en ningún momento el aborto de su cantante, el intento de suicidio de otro de sus miembros, la vida del grupo durante los dos años posteriores a la marcha de la cantante o el constante desfile de bajistas en su corta existencia, cinco en total, aquí representadas por un personaje ficticio.
Dos de los grandes atractivos son las protagonistas de este filme. Kristen Stewart (“Crepúsculo”, “Adventureland”) realiza su primera interpretación protagonista alejada de la saga vampírica en la que en la que se mete en la piel de un personaje de forma convincente. Su co-protagonisas Dakota Fanning (“Fragmentos”, “Push”) da un gran paso hacia la madurez interpretativa y para alejarse de su casi estigma como gran niña actriz. El secundario Michael Shannon, nominado a un óscar por su papel en “Revolutionary Road”, es quien mejor acaba componiendo a su personaje y quien muestra más energía en pantalla.
“The Runaways” tiene parte de su publicidad basada en sus actrices principales y en la música de acompañamiento de la banda, resultando en un correcto biopic dramático que siempre es interesante aunque pocas veces muestra a los personajes o sus vivencias de una forma completa sino cinematográficamente simplificadas. |