En su primera película como director, el guionista Oren Moverman prescinde de artificios melodramáticos y presenta un drama perfectamente escrito, honesto y medido. En el centro del filme se encuentran los dos actores Ben Foster y Woody Harrelson quienes consiguen dar verosimilitud, solidez y profundidad a sus dos personajes, quienes sustentan de forma notable este filme.
El sargento del ejército estadounidense Will Montgomery fue herido en la guerra de Irak y es asignado al servicio de notificaciones durante los tres meses de servicio que le restan. A las órdenes del capitán Stone, un veterano que nunca ha visto acción real y realiza su trabajo siguiendo a rajatabla las normas, Will entra en contacto con el dolor de los familiares cuando les comunica el fallecimiento de su ser querido, mientras el mismo arrastra sus propias cargas a raíz de la guerra. En contra del protocolo encuentra en una de las viudas un atisbo de lo que podría ser si recompusiese su ánimo y su vida.
Oren Moverman, guionista de la notable “I’m not there” y de la apreciable “El juego del matrimonio”, firma también el guión de su primera película como director. En “The Messenger” Oren Moverman da importancia a la historia y el material escrito en vez de intentar resaltar o embellecerlo con una dirección vistosa, y es un acierto. Con una sobria dirección que se aleja de tragedias falsas y fáciles, el peso de la historia y el calibre de las interpretaciones de sus dos protagonistas resaltan con fuerza. Esta historia se aproxima al dolor ajeno y al dolor personal causado por la guerra tanto en soldados como en sus familias de una forma honesta y de una forma inteligente, dejando transmitir las sensaciones que emana de su historia sin tener la necesidad de deletrearlas para el espectador. En todo momento el filme es contenido y fiel a su estilo, incluso en el siempre dramático clímax final la película y sus personajes son consecuentes con su planteamiento y su evolución, algo cada vez menos común en el género dramático y su moderna necesidad de impactar emocionalmente aunque sea de forma artificial. A pesar de que en ciertos momentos el filme se quede sin energía y caiga en momentos en los que parezca que se ha detenido y no tiene intención de avanzar el camino que ha iniciado, las interpretaciones que contiene la película siempre mantienen siempre su nivel y su fuerza. El cada vez más interesante y versátil Ben Foster, visto en títulos tan diferentes como “Alpha Dog”, “30 días de oscuridad” o “El tren de las 3:10”, construye perfectamente un complicado personaje sin exageraciones y Woody Harrelson, quien hacía algún tiempo hacía papeles complicados, vuelve a recordar que en el fondo es un actor notable.
“The messenger” es un filme que seguramente pudiese mejorar en tono y evolución en algunas de sus partes pero tiene grandes virtudes, destacando no únicamente la forma en la que aborda su historia y la calidad del guión sino también la credibilidad de sus emociones gracias a dos actores en perfecta sintonía con sus personajes. |