Jason Statham vuelve a protagonizar una cinta de acción encarnado a una persona metódica y al otro lado de la ley, un filme que cumple en su vertiente de tensión y secuencias de acción pero que se olvida de proporcionar diversión. Su compañero de reparto Ben Foster es lo más destacado del filme, haciendo que un estereotipo sea un personaje tan entretenido como atractivo.
Arthur Bishop es una perna solitaria y un verdadero experto en su profesión. Trabaja para una corporación ejecutando los asesinatos más difíciles y complicados. El hijo de la única persona cercana a él se encuentra completamente perdido y Arthur decide acogerle como aprendiz, enseñándole todo lo que sabe, pero pronto las dificultades llegarán tras haber sido engañado por su superior.
Cuando uno va a ver una película como “The Mechanic” ya sabe de entrada que hay algunos puntos que tiene que dar por sentados. Primero, una concatenación de clichés pueden ser la base de una película y un atisbo de originalidad únicamente se encuentra en contadas ocasiones. Segundo, las neuronas hay que apagarlas cuando empieza la película, el intentar encontrar una lógica al argumento y señalar los fallos del guión es un insulto a los guionistas. Partiendo de esta base es cuando se puede disfrutar de una película como ésta, cargada de testosterona, que no tiene mucho sentido en varios puntos y que cuando ha construido una historia, no tiene reparos en tirarla por la borda para poder poner en su lugar un par de tiroteos y explosiones.
“The Mechanic” es más una actualización que un remake de una cinta del mismo título protagonizada por Charles Bronson en 1972, uno de los puntos álgidos de su carrera. Aquí es sustituido por el británico Jason Statham, habitual de las cintas de acción y de las películas de Guy Ritchie. Statham es un actor que funciona perfectamente en este tipo de cintas, ya que sabe combinar con facilidad el arquetipo de héroe macho junto con un sentido del humor, algo parecido pero no al mismo nivel que Bruce Willis, aunque siempre parece que Statham lleva demasiados cafés en el cuerpo. Lamentablemente esta película no tiene mucha ironía o sentido del humor, al menos no de forma voluntaria, pareciendo que a momentos se está tomando más en serio a sí misma de lo que debería.
La historia se ha visto mil veces, asesino a sueldo, profesional, metódico, que aspira a una salida y adopta a un aprendiz. Lo que mueve parte de la trama, lo mismo, la traición por parte de sus jefes. Aquí, no obstante, lo importante es la relación entre ambos protagonistas y la acción puramente dicha. El primer aspecto proporciona buenos momentos a pesar de que entre los dos personajes principales no se desarrolla una gran química. Ben Foster es el complemento a Statham, siendo difícilmente el arquetipo de héroe pero definitivamente mucho mejor actor. Su personaje recuerda al que interpretó en “3:10 to Yuma” y lo sigue haciendo fantásticamente. Parte del problema en la interacción entre ambos personajes es que la película siempre se esfuerza en hacer al interpretado por Statham el héroe central y el bueno de la historia, moralmente correcto y además sagaz, mientras que el de Foster es por el que se ha de tener siempre más reparos. Esta manipulación por parte del director Simon West, cuyo título más conocido es la primera parte de “Tomb Raider”, le quita toda sustancia al desarrollo de su relación.
El segundo y gran pilar del filme son las escenas de acción. Hay algunas algo rudimentarias y otras notablemente bien hechas. La película nunca busca saturar la pantalla y en varios momentos sabe combinar estilismo, cinematografía y tensión en escenas muy concretas. En el resto, el pulso con el que ha dirigido la película Simon West parece algo flácido y al uso.
Al final “The Mechanic” es lo que en parte promete, un entretenimiento con tiroteos, asesinos, algo de sangre y un poco de sin sentido que se mantiene perfectamente a flote durante noventa minutos, carente de cualquier sustancia pero poseedor de dos actores que funcionan en pantalla y de un desarrollo mecánico que sabe siempre que, moviéndose como lo hace, dejará medianamente satisfechos a los que realmente quieran ver el filme. |