Nadie duda el talento del cómico Ricky Gervais, alma de este proyecto, quien entrega algunos minutos fantásticos y además presenta en el guión coescrito por él mismo algunas ideas realmente ingeniosas. Pero la necesidad que parece tener la película de dejarse caer por el terreno de la comedia romántica fácil y de acabar siendo políticamente demasiado correcta a pesar del desarrollo de su planteamiento empañan este nuevo asalto de Ricky Gervais a la gran pantalla.
En un universo paralelo igual al nuestro pero con la diferencia de que nadie ha dicho nunca una mentira, ningún ser humano es capaz de mentir y ni siquiera el concepto de mentira existe, un hombre sin excesivo talento, ni fortuna ni atractivo físico logra algo que puede cambiar su vida. Un día, logra mentir. Así puede inventarse historias para guiones que le hacen famoso, cuentos para hacer más atractivo su pasado e impresionar a la gente y encontrar formas para hacer dinero.
Tras su primer largometraje como actor en “¡Me ha caído el muerto!” (Ghost Town), el conocido cómico por su papel en “The Office” Ricky Gervais toma mucho más control en este segundo largometraje. Es el actor principal, el narrador y junto con Matthew Robinson firma el guión y dirige “Increible pero falso”. El resultado es demasiado desigual en varios niveles. El cómico inglés insiste en su conquista del mercado estadounidense y en su esfuerzo por hacerlo sacrifica parte de su estilo. Ricky Gervais es sin ninguna duda una persona divertida y que sabe cómo entretener, pero su americanización suaviza el guión que ha escrito y su tipo de humor. La combinación de finura, ironía, sarcasmo y punto casi irreverente desaparecen prácticamente en esta película y únicamente se atisban en momentos aislados y en la secuencia de la invención de los diez mandamientos en cajas de pizzas, digna de los Monty Phyton en sus mejores momentos. El filme es divertido en varias partes y su premisa es mucho más jugosa que su desarrollo especialmente en la segunda mitad, pero nunca encuentra el tipo de humor que debería tener. Todo acaba demasiado endulcorado y fácil, sensación reforzada con la imperiosa necedad del guión de ser una comedia romántica en el fondo muy al uso. La necesidad de complacer con una historia que al final se queda a medio camino en su desarrollo del potencial de sus ideas y sacrifica su parte más humorística por resultar excesivamente agradable juega en su contra. Pero “Increible pero falso” sí deja una genial idea digna de mención, y es que únicamente pueden haber religiones en un mundo donde existe la mentira. Como gran interés amoroso del protagonista, el filme cuenta con una más que correcta Jennifer Garner, aunque no demuestra tener mucha química con el protagonista. Aparte de Ricky Gervais, lo mejor del grupo actoral es Rob Lowe y los pequeños papeles de Phillip Seymor Hoffman y Jason Bateman.
“Increible pero falso” es entretenida y únicamente en algunas secuencias se la puede considerar realmente divertida. Es un filme más ingenioso en concepto que en ejecución pero la presencia de Ricky Gervais siempre resulta más que agradable. |