Esta adaptación de la novela de relatos cortos escrita por Bret Easton Ellis no resulta ni tan siquiera satisfactoria para el propio escritor, aunque sea una de las personas que también firma el guión de la película. Cuenta con un conocido elenco de actores, una gran estética de los 80, mucha superficialidad y unas historias que no van a ningún sitio.
La película sigue a un grupo de personas representan unas la cima de la sociedad de principios de los 80 en Los Ángeles y otras lo más bajo. Una estrella de rock, un traficante de drogas, un productor de éxito, una presentadora de noticas y un secuestrador entre otros se mueven por la misma maraña situada cerca de un abismo.
Según parece Bret Easton Ellis y el guionista Nicholas Jarecki trabajaron durante casi tres años en la adaptación del libro. Jarecki era el destinado a dirigirla pero los estudios optaron por desbancarle a favor de Gregor Jordan, director de “Ned Kelly” y “Buffalo Soldiers”, prefiriendo así a alguien con más experiencia. El nuevo director modificó tanto el guión como el tono del filme, resultando en la versión estrenada finalmente. Se han eliminado también elementos tal vez disonantes, pero que cambian la visión de las historias, como la línea argumental de un vampiro. Este personaje tenía que ser interpretado por Brandon Ruth y ha desparecido de esta versión cinematográfica en el último minuto antes de empezar a rodar. La película además termina sin final, aunque realmente nunca hubo una historia propiamente dicha.
“The informers” son fragmentos sueltos y entrelazados de una forma fácil pero que nunca constituyen una obra conjunta y vistos incluso por separado, tampoco tienen ni la duración ni el desarrollo para ser algo más que una mera fotografía estática, hecha con estilo pero completamente artificial y lleno de artificios. Todo a lo que aspira la película es a perfeccionar su estética atractiva y superficial. Solamente su aspecto y su elenco de actores hacen que la película soporte un visionado. Una de las grandes bazas de este largometraje es que sus títulos de crédito están llenos de nombres propios. Bret Easton Ellis, escritor y guionista del filme, es uno de los grandes atractivos.
Las novelas de Ellis acostumbran a tener un grado de exageración, provocación, crítica y sarcasmo difíciles de trasladar a otro medio. “Less than zero” con Robert Downey Jr. fue un fracaso, “The Rules of Attraction” de Roger Avary tiene muchas luces y sombras, y sólo “American Psycho” funciona como película aunque pierde parte de la crítica soterrada que la novela contenía. En el caso de “The Informers” la película parece no tener significado ni propósito. Los nombres de Billy Bob Thornton, Kim Basinger, Mickey Rourke y Winona Ryder ayudarán a distribuir y promocionar una película que sin ellos se hubiese quedado con pocas armas con las que venderse, ya que aparte de ser un ejercicio de estilo en la recreación del ambiente de los 80, carece de sustancia, recorrido y cohesión entre sus partes. |