El suspense de la media hora inicial desaparece rápidamente mostrando claramente que esta cinta es mediocre en múltiples aspectos, especialmente en cuanto a guión y actuación. Sin calidad en estos dos necesarios elementos, la película no tiene casi nada que ofrecer.
Un detective de policía, viudo recientemente, no consigue salir de su aislamiento y comunicarse con sus hijos. Absorbido por su trabajo, está investigando una serie de homicidios en serie que tienen elementos y connotaciones con la llegada de los cuatro jinetes del apocalipsis. A medida que los crímenes se suceden, se va dando cuenta que su implicación personal en el caso es mucho mayor de lo que inicialmente podía esperar.
Los vínculos que la película crea al principio con la llegada del apocalipsis a través de la imagen de los cuatro míticos jinetes incitan a esperar que el argumento sea algo inteligente, trabajado y sorprendente, especialmente si viene a la memoria el recuerdo de la película “Seven”. Pero todo es un mero espejismo que cae a la media hora. El argumento es anodino y típico de un thriller de sobremesa, y apenas emplea alguna de las posibilidades que ofrece su fuente bíblica. Dennis Quaid deambula como actor principal entregando una actuación sin tensión ni credibilidad. Lo único que destaca mínimamente es su estética visual, más conseguida y con mayor atractivo que cualquier otro elemento del filme. Lamentablemente, la película es plenamente consciente de sus carencias e intenta acelerar el ritmo y hacer que no se preste tanta atención a la historia en sí más que superficialmente. Mediante alguna secuencia que busca impactar y un giro final bastante predecible y muy lamentable narrativamente, “The Horsemen” intenta maquillar su mediocridad sin conseguirlo. |