Esta nueva muestra del cine independiente de Steven Soderbergh disecciona con frialdad y estilo un personaje y además esboza unas ideas interesantes que, lamentablemente, no explora en ningún momento de su corto metraje.
Chelsea es una joven que ofrece sus servicios de acompañante a hombres de clase alta. Muchos de sus clientes están sufriendo por la crisis y a la vez están preocupados por la campaña para las elecciones presidenciales de EE.UU que está sucediendo en ese momento. Su vida profesional se entrecruza con sus aspiraciones, ya que se encuentra en un momento en el que quiere expandir su negocio, y con su vida personal, comprometida en una relación estable con el novio con quien vive.
Steven Soderbergh suele intercalar películas comerciales de alto presupuesto con proyectos más modestos y arriesgados. Este filme es un ejemplo de esto último. Con un montaje desestructurado temporalmente, que sólo en alguna ocasión resulta confuso, y empleando a Sasha Grey como actriz principal, más conocida por su faceta de actriz de cine para adultos, Soderbergh explora la vacía personalidad de su protagonista con un estilo casi documental. El guión se adentra perfectamente en todos los aspectos que una persona dedicada a la alta prostitución puede tener en su vida, aunque nunca cae en la sordidez y únicamente un personaje en todo el filme no tiene algo de encanto. La historia además plantea la relación entre la clase alta y el dinero con la prostitución de lujo. Lamentablemente estos vínculos y otros elementos que podrían retratar la sociedad en la que se desarrolla esta historia no son explorados. “The Girlfriend Experience” parece quedarse a medio camino en todos los aspectos excepto en la radiografía de su personaje central, a pesar de la mediocre actuación de Sasha Grey, que al final, hace plantearse si la película tenía mayor propósito que simplemente mostrar una radiografía de una persona. |