El realizador David O. Russell presenta una historia de superación y esperanza en el mundo del boxeo realizada de una forma tan bien compuesta como aséptica, que podría haber resultado en una monotonía constante pero que gracias al trabajo realizado por los secundarios Christian Bale, Melissa Leo y Amy Adams se muestra como mucho más compleja y completa. Lamentablemente, el protagonista Mark Walhber poco puede hacer para estar al mismo nivel.
Micky Ward es un boxeador que no ha triunfado, cuya madre controladora es también su mánager y su entrenador es su hermano, quien reparte su tiempo con su gran afición, el crack. Tras conocer a una chica de ideas claras y gran decisión, Ward intenta salir del férreo control de su familia mientras intenta tener una última oportunidad dentro del deporte.
Para una persona normal el nombre de Micky Ward seguramente es completamente desconocido. Para un aficionado al boxeo es posible que suene pero es probable que no se le recuerde como una de las grandes figuras del deporte. Micky Ward obtuvo cierta reputación por sus humildes origines, una actitud sencilla que mantuvo durante toda su carrera y especialmente por tres combates contra Arturo Gatti, conteniendo el primero de ellos lo que mucha gente ha considerado como uno de los mejores rounds de la historia. Con acierto el realizador David O. Russell presenta la historia de este boxeador estadounidense desde el lado humano, centrándose más en su persona. La gran fuerza del filme es que dentro de un acercamiento al material realizado una forma segura y poco arriesgada, los personajes secundarios más importantes, los que definen la vida del personaje central, están interpretados de una forma absolutamente fantástica. Gracias a ellos, lo que podría haber sido una historia banal y mil veces vista de superación y triunfo se convierte en un viaje emocional altamente interesante.
El personaje central, interpretado por Mark Wahlberg, es curiosamente el elemento más cuestionable del filme aunque gracias a él este filme ha visto la luz, ya que lleva años intentado que se rodase. Está presentado como una persona apática, casi sin motivación, sin ningún tipo de chispa y de actitud monótona. Esto puede ser culpa de la interpretación del actor o simplemente que la persona real es así, pero cualquiera que sea la razón, un personaje central poco empático en este tipo de filmes supone un gran lastre. El estilo de Wahlberg y su Micky Ward contrasta enormemente con la caracterización que hace Christian Bale de su hermano, un adicto al crack que se cree el rey del barrio, el preferido de su madre pero vacío por dentro. Sencillamente el trabajo de Bale es perfecto, cargado de energía y complejidad. Una irreconocible Melissa Leo encarna a la madre de ambos en perfecta sintonía con Bale y que evidencia todavía más la situación de fuera de juego en la que se encuentra el personaje de Micky. Incluso Amy Adams, quien interpreta al siempre ingrato papel de “la novia de” y el cual nunca da mucho margen para la confección de un personaje, logra hacer algo diferente y afilado con su rol.
El contraste del acercamiento realizado por estos tres actores a lo que contiene el guión y la forma algo anodina con la que el director y Mark Wahlberg abordan su trabajo hace que está película sea solo una buena cinta y no un gran filme. Esto es lo que también ha llevado al director a cambiar el discurso a mitad de metraje. Durante la primera parte nos hace creer que la historia es fundamentalmente acerca de la vida de Micky y su familia cercana, siendo el boxeo el marco en el que se desarrolla. Cuando todo está en movimiento, notablemente evolucionado y a punto de entrar en su parte más interesante, el guión prefiere no dar el paso al frente y hacer protagonista a las tribulaciones profesionales del protagonista, algo con lo que es más fácil de crear cierta emoción, expectativa y narración y mucho más sencillo de mostrar.
“The Fighter” es un filme que llanamente se puede definir como bien hecho en todos sus aspectos y para ello nunca quiere moverse de una zona segura. Por suerte el trabajo de tres actores va más allá y es mucho más energético, dando que pensar que si el director y el actor principal hubiesen decidido arriesgar algo y caminar al filo como lo hace Bale y su personaje, seguramente estaríamos hablando de una película inevitablemente diferente pero impactante, algo que haría que dentro de unos años sí se recuerde a este filme además del nombre de Micky Wardy no únicamente la interpretación de Christian Bale.
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