Pocas veces el espectáculo visual de una película está completamente al servicio de su historia. Sensibilidad y fantasía se transmiten en cada plano con belleza y emoción, logrando una película completa y con magia.
En sí, la trama de “The Fall” se puede considerar relativamente sencilla. Roy, un extra de Hollywood en los años 20 que ha quedado paralítico entabla una amistad con una niña que también se encuentra convaleciente en el mismo hospital que él. Éste le empieza a narrar una historia, y es cuando el espectáculo de la fábula empieza. Oímos la voz de él, pero las imágenes que vemos son la representación de la imaginación de la niña, en donde personajes de la vida real se convierten en los héroes y villanos del cuento. A medida que evoluciona su relación con la niña y avanza el relato, la desgracia en la que vive Roy afecta tanto a su realidad como a la narración y ambos mundos se acaban entremezclando.
El director, Tarsem Singh, ya demostró su habilidad como director visual en su anterior y primera película “La Celda”. En este siguiente paso en su carrera su puesta en escena es incluso superior, con una cinematografía y una belleza en sus imágenes magníficas que además están perfectamente acordes y apoyar lo que el guión quiere transmitir. Cuenta también con una más que notable actuación por parte de ambos protagonistas. Pero ésta no es una película que pueda llegar a todo el mundo. “The Fall” puede absorber por completo o dejar fuera de su magia al espectador, simplemente presentando secuencias bellas. Rodada durante más de cuatro años y siempre en escenarios reales aunque parezca improbable dada su espectacularidad visual, vale la pena ver el resultado y dejarse llevar dentro del mundo que crean los dos personajes principales. |