Tres directivos de una empresa pierden su empleo a consecuencia de la crisis económica en esta historia que podría haber proporcionado una fascinante visión del mundo en el que se mueven pero se muestra demasiado blanda durante todo su camino. Lo más destacable es su gran reparto, compuesto por Ben Affleck, Tommy Lee Jones, Chris Cooper, Maria Bello y Kevin Costner.
Tras una gran caída en los beneficios y los precios de las acciones, la empresa GTX empieza a realizar los recortes laborales que le exige el mercado. Bobby es uno de los primeros en puestos directivos en recibir la carta de despido aunque pronto otros compañeros le seguirán. Confiado inicialmente en que rápidamente se reincorporará al mercado laboral, la situación empieza a marcar su vida de una forma más profunda de la que inicialmente esperaba.
Al ver esta película, una de las extrañas conexiones que pueden venir a la mente es el título de una de las telenovelas mexicanas de mayor éxito en los 80, “Los ricos también lloran”. La mayoría de las películas sobre el impacto que perder el empleo tiene en una persona, tanto económicamente, socialmente como emocionalmente, han sido centradas en lo que se denomina la clase trabajadora, como por ejemplo en “Los lunes al sol”, “Matewan” o incluso el clásico “Tiempos modernos”. La gran derrotada en los Óscar de 2010, “Up in the air”, unía de una forma altamente interesante las consecuencias de la recesión y los consiguientes recortes de las empresas con los despidos directos a los trabajadores, aunque no ahondó en ello en exceso. En “The company men” los protagonistas son altos ejecutivos víctimas de las crisis económica imperante, viven en una burbuja y consideran que su sueldo de seis y siete cifras es lo que obviamente su trabajo vale. Pero en sintonía con el culebrón latinoamericano, los ricos también pueden ser despedidos, irse al paro, sentirse abatidos por el hecho y tener problemas para pagar la hipoteca de su casa de ocho habitaciones, con piscina, jardín y colección de cinco vehículos deportivos en el garaje.
Este es el mayor problema que una película de estas características tiene y entra en conflicto con uno de los pilares de cualquier drama personal como el narrado aquí. Si no se consigue crear una empatía como los protagonistas y hacer que al espectador realmente le importe lo que les está sucediendo, el filme se desmorona. “The company men” consigue establecer este vínculo aunque nunca tiene realmente una apreciable fuerza. Es difícil discernir si esta conexión es gracias a la historia en sí y a los personajes protagonistas o meramente a la solidez de los respectivos actores que participan en esta película. Siempre queda presente una pregunta que el director no quiere ni entrar a valorar: si la pérdida de empleo para altos directivos supone un drama personal, ¿por qué éste es más importante que el de de los miles de empleados y trabajadores que la empresa de estos personajes ha despedido y nunca han tenido las mismas posibilidades económicas? El guión debería ofrecer una respuesta y presentar de una forma mucho más interesante lo que sucede en los despachos y en las vidas de los altos empleados de las empresas.
A la historia escrita por John Wells le falta bastante fuerza y profundidad aunque siempre sabe mantener cierto interés. Nunca explora realmente ninguno de los elementos que contiene, como las decisiones de las empresas, las exigencias que impone en los afectados o incluso en el consumismo del cual son víctimas los protagonistas. Eso sí, es un guión compuesto con delicadeza y siempre arroja un rayo de esperanza, sabiendo mantener un tono ligero dentro del drama que hacen a la película fácilmente disfrutable.
Lo que destaca en el filme es, sin lugar a dudas, su notable reparto. Ben Affleck es un sólido protagonista, Chris Cooper compone su rol con la naturalidad que le es habitual y Tommy Lee Jones nunca ha tenido mayor expresividad en su impasible rostro. Incluso Kevin Costner resulta convincente, algo cada vez más difícil y únicamente Maria Bello se muestra algo perdida, más por culpa de un papel que debería haber sido más afilado y que se muestra excesivamente blando.
La mayor parte de la calidad de “The company men” reside en el buen aspecto de sus imágenes y en las actuaciones que contiene, algo que crea el espejismo de gran película pero que no esconde completamente la flacidez de su pulso y la auto indulgencia a la hora de entrar tanto en la historia como en sus personajes. |