Teniendo todos los ingredientes necesarios para construir un interesante drama, la película falla en el momento de transmitir su peso emocional, no consiguiendo que la historia adquiera nunca un aire de verosimilitud y pierda su apariencia de estar orquestada. Clive Owen es el centro del filme y, a pesar de ser éste un papel dramático y alejado de los que normalmente interpreta, Clive Owen acierta en la composición de su personaje y resulta ser lo mejor de la película.
Un periodista deportivo que se mudó a Australia siguiendo a la que se convirtió en su segunda mujer sufre por la muerte de ella e intenta criar a su hijo de seis años solo. Como modelo educativo adopta el único que cree que les puede volver a traer algo de alegría a sus vidas, basado en decir siempre que sí y dar una total libertad a su hijo. Su hijo mayor, resultado de su primer matrimonio, reaparece en sus vidas yendo a pasar unas semanas con ellos, viniendo de una educación más estricta y encontrándose con un padre que le abandonó y quien parece que no va a poder sostener la situación.
Basándose en la novela autobiográfica del periodista Simon Carr, el director Scott Hicks construye un relato de encuentro y superación emocional entre los diferentes miembros masculinos de una familia rota, encabezados por un padre en crisis y que busca encontrar la forma de volver a levantarse. El director Hicks ya demostró con “Shine” (1996) su capacidad y sensibilidad para mostrar personajes en un punto crítico y en esta ocasión, ayudado por la medida interpretación de Clive Owen, vuelve a mostrar personajes y sus circunstancias de una forma notable. Con lo que no cuenta el director en este caso es con una historia tan atrayente o cautivadora. Temáticamente explora de forma demasiado suave el dolor de una familia y explota de forma fácil recursos como los ecos de Peter Pan en la historia o la aparición de la fallecida. Hicks tampoco logra transmitir todo el impacto emocional que la narración requiere, resultando siempre la película un punto demasiado amable y falta de algo más introspección. “The boys are back” es un apreciable ejercicio actoral, encabezado por su protagonista y rostro más conocido, Clive Owen, quien logra siempre componer una expresión facial con más significado del que muestran sus líneas de diálogo, y quien está admirablemente secundado por los jóvenes George MacKay y Nicholas McAnulty.
“Sólo ellos” es una interesante película que contiene buenas actuaciones y una historia sensible pero a la que le falta ir más allá de su apariencia amable y tono familiar. |