Richard Kelly alarga un capítulo de “La dimensión desconocida” con Cameron Diaz, James Marsden y Frank Langella y lo convierte en una nueva muestra de su cine pseudo místico y cargado de referencias. Con una puesta en escena más contenida que en su anterior película y con un intento de dar a entender su historia más claramente que en anteriores ocasiones, el cine de Richard Kelly sigue siendo tan intrigante e interesante como personal y casi inaccesible.
Norma y Arthur tiene un hijo y viven en un tranquilo barrio de Estados Unidos. Una mañana un paquete aparece en su puerta, la cual contiene dentro una caja de madera con un pulsador. Un misterioso hombre con el rostro desfigurado aparece por la tarde con la proposición de que les entregaran un millón de dólares en efectivo si aprietan el botón pero sabiendo que si lo hacen otra persona a la que no conocen morirá como consecuencia de su acción. Tienen un plazo de 24 horas para decidir si la propuesta es cierta y las consecuencias morales que se derivan de su acción.
El director estadounidense Richard Kelly alcanzó un inesperado éxito con su primera película, “Donnie Darko”, un altamente imaginativo, extraño y cautivador relato cargado de referencias pseudo religiosas, místicas y de ciencia ficción. Cinco años después, en 2006 presentó su segunda película, “Southland Tales”. En ella el director realiza una explosión de contenido y forma difícilmente entendible y entrega una película exagerada en muchos aspectos pero que consigue crear una insospechada fascinación. Tras el fracaso de público y crítica que supuso, Richard Kelly trae “The Box”, una película que funciona correctamente como un filme de ciencia ficción al uso pero que a la vez contiene toda la carga y referencias más o menos entendibles que el director acostumbra a dar a sus historias. La primera mitad de la película es una reconstrucción de un capítulo de la serie, emitido en 1986 y basado en un relato de Richard Matheson. Los segundos y tercer acto del filme son la explicación que Kelly da al enigmático episodio mezclando las posibilidades de dios y alienígenas a partes iguales. “The box” es siempre una película de Richard Kelly con todas sus consecuencias, virtudes y defectos. Es imaginativa, interesante y requiere a un espectador dispuesto a esforzarse por vislumbrar lo que el director esconde sabiendo que nunca tendrá una respuesta clara a la vez que es un film filme que puede ser visto fácilmente como un sinsentido con una historia excesivamente pretenciosa. Pero en esta ocasión su forma de mostrar el relato, su estilo y su tono son mucho menos estridentes que en “Southland Tales” y su forma de rodar es tan clásica que recuerda a la serie B de ciencia ficción de los años 50. A pesar del fiasco de público y distribución de su filme anterior, el director ha conseguido contar con un atractivo reparto para “The box”, teniendo a Cameron Diaz como cabeza de cartel que, junto con “La decisión de Anne”, supone su segunda película consecutiva apartada de la comedia fácil. James Marsden le da la réplica perfectamente pero es Frank Langella el actor que destaca por encima del resto, emanado magnetismo y misterio tal y como requiere su personaje.
“The box” no supone la gran vuelta de Richard Kelly al circuito comercial pero sí la confirmación de que sigue ahí, haciendo su tipo de cine lleno de interrogantes y de una filosofía tan personal que a pesar de que puede ser completamente inconsistente para el gran público, siempre tiene la gran virtud de ser siempre enigmático, cautivador y sugestivo. |