Aprovechando la ensalzación de la violencia y una premisa pseudo religiosa sin mucho sentido el director Troy Duffy construye un divertimento lleno de excesos que sorprendentemente resulta mucho más entretenido de lo esperable, lleno de secuencias hechas con gran estilo, un desarrollo con ritmo y un gran dinamismo. Sean Patrick Flanery, Norman Reedus y Willem Dafoe encabezan un reparto perfecto para prácticamente ya de culto.
Dos hermanos gemelos de raíces irlandesas que viven en Boston matan en defensa propia a dos matones de la mafia rusa local. Son puestos en libertad como héroes y tras sufrir una revelación en la celda de la cárcel, emprenden un camino marcado por el mensaje que han recibido de Dios de liberar el mal del mundo asesinando miembros del crimen organizado. Un detective del FBI y tres agentes de la policía local investigan sus crímenes teniendo dudas sobre si lo que están haciendo los dos hermanos no es moralmente correcto.
Esta película ha marcado una de las ascensiones y caídas más rápidas que ha visto Hollywood en los últimos años. Troy Duffy pasó de ser camarero a conseguir vender su primer guión, tener un acuerdo con una importante productora para dirigirlo él mismo con un importante presupuesto más otra serie de concesiones a tener que rodarlo de forma independiente y con la consecuencia de no haber hecho otra película más hasta diez años después, la segunda parte de este filme titulado, “Los elegidos 2”. Su historia ha dado lugar a demás al documental “Overnight”, hecho en 2003. Es entendible el interés de los estudios por el guión de Troy Duffy, ya que es ameno, divertido y cargado de energía. La película “Los elegidos” presenta esas cualidades pero también múltiples defectos. Su uso de la violencia y de la justificación religiosa no es nuevo y es a momentos banal, pero tampoco se pretende que uno los tome realmente en serio. Lo que molesta más son unos trazos que tiene el filme que se acercan demasiado a ser homofóbicos. Pero lo que sorprende más en este filme es que a pesar de todos sus defectos y sus múltiples excesos narrativos, en personajes y en desarrollo de la historia, “Los elegidos” acaba siendo una película divertida, altamente entretenida y consigue ser una notable distracción. Nunca pretende ser más que un filme de dos horas de acción, violencia, humor hecho con un estilo ligero. Y si además la película funciona en ese aspecto es gracias al gran aspecto visual de algunas de sus secuencias, su sentido del ritmo y su dinamismo. La narración está hecha con pulso y Troy Duffy demuestra que a pesar de su inexperiencia y sus problemas para realizar la película sí tenía muy claro como dar un buen aspecto visual al filme y como rodar secuencias con fuerza y energía. “Los elegidos” también tiene la virtud de contar con dos actores protagonistas con chispa y una gran química entre ellos, Sean Patrick Flanery y Norman Reedus, además de tener la siempre más que notable presencia de Willem Dafoe.
“Los elegidos” es una cinta de acción de puro entretenimiento cargada de defectos, abusos y desmesura que más que funcionar en su contra ayudan a darle un toque especial y original, consiguiendo que sea el divertimento que su director y guionista pretendía. |