Tras una primera parte cargada de acidez, de notable comedia y del drama justo, la película pierde su buen tono para ganar una dulzura que no es bienvenida. Jeff Daniels logra sustentar el film durante todo su metraje, pero lamentablemente no puede evitar que la historia pierda su intención y su estilo inicial.
Arlen Faber escribió veinte años atrás un libro en el que supuestamente había conseguido las respuestas a muchas de las preguntas que se plantea la humanidad tras tener un encuentro con Dios. Este libro se ha mantenido durante años como una de las obras más vendidas y seguidas por la gente a pesar de que su autor nunca ha sido visto. Arlen Faber vive en la actualidad bajo otro nombre leyendo todos los libros que puede para intentar entrar en contacto con Dios, aislado de la gente a la que detesta en general y demostrando su antipatía con su mal temperamento.
“The Answer Man” tiene un punto de partida con mucho juego y enormemente divertido. Empieza siendo una crítica salvaje hacia los libros espirituales o de autoayuda con un personaje cómicamente mezquino, bastante satírico pero a la vez marcado por una tragedia. Lamentablemente la historia es forzada a evolucionar por un recorrido al que Hollywood nos tiene acostumbrados y a partir de la mitad de su metraje, la mala explotación de los elementos dramáticos, la historia de redención del personaje central y su vuelta al redil de la sociedad no es maquillada en absoluto. La película pierde toda su carga inicial para convertirse en una comedia agradable y simpática. El guión se vuelve en algo ya visto mil veces y que difícilmente aporta nada especial y únicamente las tablas de Jeff Daniels permiten que la película se sustente con dignidad. El debutante John Hindman, tanto en la faceta de como guionista como de director, acaba entregando un filme ameno, que entretiene pero al uso y que finalmente es completamente olvidable. |