Predecible y esquemática, esta comedia romántica sigue todos los cánones y emplea todos los clichés del género sin excesivo éxito dada la facilidad de sus situaciones, diálogos y la falta de química de sus dos actores principales. Amy Adams tiene cierto encanto y Matthew Goode algo de chispa aunque su interacción resulta siempre forzada y artificial, especialmente dañada por una dirección monótona.
Una joven norteamericana, en vista de que su novio no le propone matrimonio, viaja a Irlanda en donde él asiste a una convención. Su intención es aprovechar una tradición irlandesa en la que una mujer puede pedirle matrimonio a un hombre el 29 de febrero. En su viaje encuentra un grave impedimento cuando el mal tiempo obliga a su avión a desviarse y con la ayuda del propietario de un pub, emprende una odisea rural intentado llegar a Dublín.
Esta película parte de un planteamiento absurdo y ridículo, lleno de clasismo, alejado de los tiempos actuales y que parece pensado antes de que la mujer obtuviese el derecho a voto. El que una mujer norteamericana tenga que emplear una supuesta tradición irlandesa en la que una mujer se puede declarar a un hombre el 29 de febrero, es decir cada cuatro años y no en ningún otro día ya que si no los pilares de la sociedad pueden derrumbarse, demuestra el ingenio con el que está hecho este filme. El director de “Prohibido enamorarse”, Anand Tucker, se ha aliado con los guionistas de “La boda de mi novia”, Deborah Kaplan y Harry Elfont, y juntos demuestran una falta de originalidad y agudeza insuperables, creando una comedia romántica que sigue perfectamente el esquema que marca Hollywood para este tipo de filmes y no proporcionando nada más. “Tenías que ser tú” es completamente previsible, llena de convencionalidades y rodada con toda la planitud posible. Todas sus bazas positivas recaen en su pareja protagonista, la cual nunca demuestra tener una gran sintonía pero como mínimo se desenvuelven con cierto éxito. Amy Adams (“Julie y Julia”, “Sunshine Cleaning”) está más contenida que en otras películas e intenta dar encanto y dulzura a un personaje demasiado visto e insulso. Matthew Goode (“Cemetery Junction”, ”Watchmen”) es lo más remarcable del filme y mejor actor de lo que esta historia se merece, aportando algo de vivacidad y de un tono de humor más interesante a una película que sólo busca ser fácil.
Los actores de “Tenías que ser tú” es lo que hacen relativamente fácil ver este filme y consiguen disimular lo insulso de su confección, pero no lo suficiente como para justificar la existencia de una nueva comedia romántica que es siempre una mala comedia y solo es romántica a la fuerza y por exigencias de un guión excesivamente mediocre. |