Rejuvenecidos y modernizados, esta nueva entrega cinematográfica de “Star Trek” traída por J. J. Abrams retoma los personajes de la vieja generación convirtiéndolos en adolescentes dentro de una trama que se mueve siempre a altas velocidades. El espíritu presente en cualquiera de las series o filmes anteriores desaparece por completo para dejar sitio a efectos especiales y a una trama movida sólo por la acción.
Nero es el capitán de una nave romulana con tecnología del futuro que persigue a Spock dentro de venganza personal. Inicia una serie de acciones para destruir su planeta natal, Vulcano. La Federación acude a su auxilio llevándose consigo a parte de los cadetes que están en la Academia, que incluyen a Spock, el rebelde James T. Kirk, Uhura y el resto de componentes de la tripulación de la serie original de “Star Trek”.
En esta nueva concepción del universo de “Star Trek” capitaneada por J. J. Abrams se ha centrado más en relanzarla con un nuevo estilo que en adaptar la esencia anterior a los nuevos tiempos. “Star Trek” siempre se ha categorizado dentro del género de la ciencia ficción, aunque lo que movía cada capítulo de cada una de las series y cada una de las películas era dilemas morales, cuestiones de interrelación de personas, conflictos éticos, teniendo siempre el mensaje de fondo de que la sociedad siempre se puede mejorar. No eran tramas de acción, eran tramas humanas. Parece que según el director J. J. Abrams y dos de sus guionistas habituales, Roberto Orci y Alex Kurtzman, esto ya no tiene cabida. Esta entrega número XI básicamente sirve para mostrar de forma dinámica cómo los personajes de la serie original se conocieron en su juventud y para mostrar que os efectos especiales pueden ser de gran uso para la estética de la saga. Aprovechando un truco del guión, esta película sirve como punto de partida para toda la historia de Star Trek, ya que crea un universo paralelo con los mismos personajes. El resultado es una película con un guión poco complejo, que contiene un mensaje de galleta de la fortuna, con una gran imagen visual y con un gran sentido narrativo. Más destinada a un público adolescente que al que ha crecido con la nave Enterprise, éste es un filme de acción altamente entretenido, pero no es una película de “Star Trek”. |