Necesariamente previsible en su primer tercio, prometedora en el segundo y algo simple en su conclusión, esta película de Vincenzo Natali construye con buenas ideas este thriller de ciencia ficción. Si bien el desarrollo de este moderno cuento muy influenciado por la novela de Mary Shelley de “Frankenstein” no logra ser plenamente satisfactorio, sí logra ser lo suficientemente interesante y, además, tiene un extra de solidez gracias a sus dos actores, Adrien Brody y Sarah Polley.
Una pareja de científicos que han conseguido gran éxito en la experimentación con ADN animal deciden probar de dar el siguiente paso a escondidas antes de la farmacéutica para la que trabajan desmantele su proyecto. Cruzando el umbral moral y ético, incluyen ADN humano en su creación hecha con ingeniería genética, creando un nuevo organismo que, de forma inesperada, acaba teniendo forma humanoide. Ambos crearán vínculos con la nueva criatura de diferente forma, teniendo reacciones éticas igualmente distintas.
El realizador Vincenzo Natali (“Cube”, “Cypher”) vuelve a emplear a unos personajes inmersos en un thriller prácticamente psicológico en el que siempre parecen estar a punto de tener control de la situación para construir una historia llena de notables ideas. Aparte de la más obvia concerniente a las fronteras morales y éticas con la experimentación genética y lo que se puede crear con ella, esta película también se basa en el mito de Electra y el de Edipo, el miedo a tener hijos y en las reacciones a afectivas que se crean en una paternidad, en este caso completamente extraña. “Splice” parte de la base de una nueva modernización del mito de Frankenstein y es plenamente consciente de ello. El nombre de sus dos protagonistas están sacados de la película “La novia de Frankenstein” (1935) y el filme nunca quiere esconder, sino todo lo contrario, que las implicaciones del relato de Mary Shelley siguen siendo plenamente válidas hoy en día, en pleno albor de la ingeniería genética. Para ello, Vincenzo Natali emplea un guión en el que en su inicio los acontecimientos que suceden son los necesarios para que se inicie la acción, es decir, la creación del monstruo, y es justo después cuando el filme deja ver todo su potencial. Su director es una persona inteligente, tal y como ha demostrado en sus anteriores filmes, y “Splice” es una película que emplea la ciencia ficción con el propósito de crear una historia con esa característica en mente. En su tramo final, cuando la historia se debate entre la pura analítica, el destino narrativo de sus personajes y el contener la trama para que no se le vaya de las manos es cuando el filme cae en un desarrollo demasiado convencional y donde parece que el guión no sabe hacia dónde tiene que ir exactamente.
El filme se encuentra protagonizado por dos actores que pueden aportar un apreciable gado de verosimilitud y solidez a un filme con cierta facilidad. Adrien Brody (“Predators”, “Los hermanos Bloom”, “El pianista”) se desenvuelve con gran soltura y Sarah Polley (“Mi vida sin mí”, “La vida secreta de las palabras”) proporciona con buenas maneras todo el trasfondo dramático de su personaje.
A pesar del trabajo actoral, “Splice” no acaba de llenar las expectativas que crea. Sus ideas son interesantes y su director sabe cómo realizar películas altamente atractivas e intrigantes pero su guión acaba no estando a la altura de todo lo que plantea pero, en conjunto, éste no deja de ser pensado y con intención a pesar de su envoltorio fantástico y con toques de terror. |