Una sobreactuación de Diane Keaton es el único reclamo de esta comedia al uso, que cuenta con algún momento gracioso y tiene poca cosa más que ofrecer. A pesar de su falta de chispa, tiene la virtud de no llegar nunca a aburrir.
Noah es despedido de su trabajo como fisioterapeuta el mismo día que su excéntrica madre, convencida de que su padre tiene una amante, se le instala en su casa. Con ella llegan también sus cinco perros y los problemas no resueltos entre madre e hijo. Un primo de la mujer de Noah aparece ese mismo día esperando ser alojado, con la excusa de asistir a un seminario de escritores de guiones celebrado en la ciudad. Mientras tanto, la joven pareja está intentado tener un hijo, aunque Noah no está convencido completamente.
Con toques de comedia al estilo screwball y algún diálogo divertido, esta película intenta ser más graciosa de lo que realmente puede. Aunque sea una película dinámica en donde los gags y situaciones se suceden continuamente, éstos nunca llegan a funcionar completamente. Además, al guión le falta energía en muchas de sus partes. Pero el elemento más discordante es que no todos los actores realizan una interpretación para el mismo tipo de película. La mayoría están algo contenidos e intentan aportar algo de realismo, dentro de lo posible en una comedia. Pero Diane Keaton y su exagerada sobreactuación van más en la línea de una película de los hermanos Marx. Keaton chirría dentro del funcionamiento de la película, tanto en el tono cómico de la misma como cuando comparte escenas con el resto de los actores, quitando al filme cualquier posibilidad de desarrollar un humor menos fácil y más irónico a pesar de que el guión tenía más potencial. |