Considerando solamente en inicio y el nudo, este thriller sería un destacado título dentro de su género pero desafortunadamente lo que hace a una película de estas características un logro es como da consistencia y lógica a los momentos reveladores, algo en lo que este filme sucumbe. Liam Neeson es siempre una garantía y su presencia, junto a la de Diane Kruger, January Jones y Bruno Ganz entre otros, ayuda a dar la apariencia de película de misterio inteligente en todo momento, aunque en su media hora final sea todo lo contrario.
Al llegar al hotel, Martin Harris se da cuenta de que se ha olvidado un maletín en el aeropuerto y al regresar a buscarlo, sufre un grave accidente de coche. Se despierta de un coma cuatro días después en la cama de un hospital, solo y sin rastro de su mujer. Cuando va a buscarla, ella afirma no haberle visto en su vida y otra persona aparentemente ha ocupado su lugar e identidad.
Por si alguien anda algo confundido, esta no es la segunda parte de "Venganza" a pesar de que Liam Neeson parece repetir rol y de las imágenes similares de los posters. Aunque hay que decir, podría haberlo sido perfectamente. Pero hay una gran diferencia entre ambos títulos, en el filme ambientado en París la trama es linealmente sencilla, un hombre yendo paso a paso en busca de su hija secuestrada, y la acción propiamente dicha es lo que tiende a ser inverosímil y desproporcionada. "Sin identidad", dirigida por Jaume Collet-Serra, es completamente implausible de entrada y durante todo el camino pero cuenta con un punto de partida tan original como intrigante. Lamentablemente, la historia presenta un giro de guión tras otro hasta que resultan demasiados y convierten su última media hora en un exceso innecesario.
La película en sí lo tiene todo para ser un gran thriller. Una buena premisa, una dirección con pulso, destacable atmósfera, un gran número de posibilidades narrativas y un elenco de calidad, encabezado por Liam Neeson quien va camino de convertirse en un filo del as películas de acción de cierta solidez. Pero en todo thriller que juega con espejos llega un momento crucial en el cual la verdad es descubierta, en este caso deletreada por un personaje ya que posiblemente el guionista no veía cómo hacerlo de forma más elegante. Cuando todo es revelado es el momento en el que pueden pasar dos cosas, dar sentido, solidez y hacer del filme algo memorable dentro del género de misterio o se puede simplemente asistir al visionado de cómo se desmorona un castillo de naipes. En "Sin identidad" ocurre lo segundo y además, en vez de detenerse cuando esto sucede, tiene la poca inteligencia de querer seguir dando eses argumentales hasta casi más allá de los títulos de crédito finales.
Es una pena que un mal final desmerezca las grandes virtudes que posee el filme, que son bastantes. Especialmente destacan su tensión, apoyada en una gran cinematografía, y Liam Neeson, si bien su personaje no es el más interesante del filme. Este honor no recae ni en la inmigrante ilegal que ayuda al protagonista, interpretada por Diane Kruger, ni en el del profesor de Frank Langella, quien está aquí excesivamente plano . Es el actor Bruno Ganz, quien coge un personaje menor y le da un calado y unas vibraciones memorables, algo solo al alcance de pocos intérpretes. Lo que ha logrado hacer en cinco minutos en pantalla justificaría el hacer una película con él solo de protagonista.
Pero esta es la película de Liam Neeson, quien ayuda a sustentar el filme cuando éste se queda ya sin cartas que jugar y ha perdido la mano tras haber construido un juego absorbente durante buena parte de su tiempo, pero que no está a la altura de sus propias expectativas cuando llega el momento más importante. |