Dos líneas argumentales de gran diferencia temática se unen con armonía y fuerza resultando un filme dinámico, con energía y que refleja con realismo unas realidades sociales alejadas de la vida cotidiana. A pesar del intento de dar el mismo peso a estos dos ejes narrativos, una de las historias domina y resulta más cautivadora, descompensando ligeramente la película.
Cásper es un joven que pertenece a una de las Maras del sur de México. La violencia y el asesinato son comunes en su mundo. Sin que nadie de los demás miembros lo sepa, está saliendo con una chica del centro de la ciudad, completamente ajena a esta realidad. Sayra, junto con su padre que acaba de ser deportado de EE.UU. y su tío, inicia el viaje desde Honduras para entrar ilegalmente y llegar a Nueva Jersey. Sayra con su familia y Willy con dos miembros de su grupo coinciden en un tren rumbo al norte.
“Sin nombre” sabe desde el primer minuto al último narrar perfectamente su historia y darle una gran fluidez a la película. El director y guionista novel Cary Fukunaga ha realizado una gran labor en ambas facetas, consiguiendo entremezclar dos historias a priori muy diferentes en un guión trabajado y plasmándolo en secuencias de gran fuerza. Además ha realizado una evidente y notable labor de documentación para darle un excelente y sobrecogedor realismo especialmente a las secuencias y personajes de la Mara. Este drama está cargado de dureza, desesperación y pobreza mostradas en imágenes de extraña belleza que le valió un premio a la mejor fotografía además de mejor dirección en el festival de Sundance de 2009. “Sin nombre” solamente sufre de presentar dos historias en las que ambas tienen gran peso pero una cautiva en mayor medida que la otra. La línea argumental de las bandas de jóvenes domina y hace sombra al inicio del viaje de emigración a Estados Unidos y es lógico, ya que es mucho más potente. Pero aun así, el filme nunca parece descompensado y ambas historias se juntan casi con armonía. “Sin nombre”, además de contar con un magnifico título que denota que detrás de estos personajes concretos hay una multitud de personas anónimas con vidas similares, tiene historias que narrar, energía, dinamismo y un gran trabajo detrás, convirtiéndola en otra gran muestra de cine latinoamericano. |