Con una cuidada producción, Gerardo Herrero dirige una película española perfectamente ambientada y poseedora de cierto estilo que sabe combinar misterio y marco histórico, aunque no tiene un pulso tan firme en su narrativa como podría haberlo presentado. Juan Diego Botto y Carmelo Gómez son los protagonistas del filme.
Sinopsis: En el frente ruso de la Segunda Guerra Mundial, la División azul española no sólo se enfrenta al frío, la precariedad logística y las noticias de un avance ruso sino que además hay un asesino en serie entre sus filas. Para esclarecer los hechos, los mandos encargan la investigación a un soldado raso pero en su vida civil inspector de policía, quien será ayudado por un sargento superior en rango.
La etapa franquista en España había sido hasta hace poco un terreno resbaladizo para el cine aunque recientemente algunos proyectos cinematográficos y televisivos la han utilizado como marco histórico sin tener que recurrir necesariamente a un discurso puramente político. A pesar de ello, sigue sorprendiendo una película como "Silencio en la nieve", que se mueve dentro de la expedición de la División Azul enviada a luchar junto a los nazis contra el ejército ruso, un periodo casi olivado por la historia y que incluso el propio régimen franquista quiso prácticamente ignorar cuando intentó lavar su imagen pro-alemana.
Una de las primeras cosas que destacan en esta película es la calidad de su producción y dirección artística. El filme, dirigido por el director y más exitoso como productor Gerardo Herrero, tiene todas las cualidades visuales de gran película. Su ambientación, atmósfera y reconstrucción de los escenarios es más que notable y el argumento de partida es altamente prometedor.
Éste tiene una dualidad interesante, el investigar unos crímenes violentos dentro de un frente donde las bajas humanas son constantes y fútiles. La investigación de los asesinatos se inicia con gran fuerza mediante una escena visualmente memorable de caballos congelados y mantiene su interés durante todo el metraje, aunque con un pulso decreciente. Ello normalmente lo subsana su realidad paralela de conflicto bélico aunque la película comete el error de ser dispersa en sus diferentes tramas y subtramas, diseminando su pulso y energía sin dirección y de creando una tensión y una narrativa desigual.
El filme se encuentra protagonizado por una pareja protagonista que demuestra tener una buena química en pantalla. Juan Diego Botto cumple sobradamente como soldado investigador con un pasado, el cual no acaba de revelarse con claridad y deja al personaje algo plano. En contrapartida, el personaje interpretado por el gran Carmelo Gómez es el que podría haber tenido menos proyección pero el actor sabe convertirle con gran destreza en algo más interesante y curiosamente entrañable.
No sólo en el plano interpretativo "Silencio en la nieve" resulta plenamente satisfactoria. La película posee destacado elementos y la intención de crear una película con empaque y solidez, y casi lo consigue. Si se hubiese tensionado un poco más la historia y pulido parte de la narrativa, esta sería una de las películas más destacadas del año aunque no obstante es altamente recomendable para ver una producción española de calidad. |