Este melodrama siempre busca algo en exceso el sentimentalismo y es bastante evidente en el trato emocional que da a su historia triste pero amable, aunque el filme nunca resulta sobrecargado y consigue transmitir las sensaciones que pretende. Su protagonista Zac Efron da un gran paso para quitarse su estigma y entrega una destacada actuación, demostrando una mayor habilidad en el registro dramático de la esperable.
Charlie St. Cloud es un joven que tiene todo el futuro por delante. Es capitán de equipo de vela de su instituto, ha sido aceptado en una prestigiosa universidad y además tiene una relación muy cercana con su hermano menor Sam. En un grave accidente de coche Sam fallece y Charlie es reanimado con éxito. En el entierro de su hermano, el lazo que les une hace Charlie pueda verle y durante los siguientes cinco años, Charlie y Sam se ven cada noche para jugar y hablar. Como consecuencia de su relación con Sam, Charlie queda cada vez más aislado y su vida gira alrededor de los encuentros con su hermano.
Siempre resulta arriesgado abordar una historia como la presente en “Siempre a mi lado”. En su centro hay una tragedia que ha marcado al personaje central y a ello se suma una dosis de esperanza, algo de fantasía, crisis existencial y mucho melodrama. Fácilmente el resultado puede ser completamente edulcorado y hecho únicamente para conmover al público aunque para conseguir su objetivo tenga que emplear recursos demasiado fáciles.
Este filme no logra quitar nunca quitar el sabor a pastel que deja el trato que se ha dado a la novela en la que se basa. Pero a pesar de ello, la película logra no caer completamente en el sentimentalismo y consigue entregar algo de emociones y buenas sensaciones. “Siempre a mi lado” es previsible en su desarrollo e incluso demasiado ligera en su trato pero como mínimo logra transmitir un poco de sentimiento y crear una empatía con el espectador, hecho que es gracias a su actor principal y no a la labor de dirección, blanda en cuanto a tono.
Su director Burr Steers, responsable de la apreciable “Igby goes down” y desaparecido durante bastantes años, vuelve a contar con el actor protagonista de su último filme “17 otra vez”. Zac Efron es un joven actor marcado por haber salido de la factoría Disney y por estar en todos los posters de chicas adolescentes. Tras participar en “Orson Welles y yo”, Zac Efron demuestra en “Siempre a mi lado” que tiene potencial y habilidades para dejar atrás sus orígenes y ser considerado como un actor a tener en cuenta. Su interpretación de Charlie St. Cloud es notablemente sólida y medida, cubriendo los diferentes registros necesarios, desde los momentos más dramáticos hasta los más amenos, con gran naturalidad. Tiene además una gran química con su compañera de reparto Amanda Crew y en aspecto actoral, únicamente es reprochable la súbita desaparición de escena del personaje interpretado por Kim Basinger y el fácil uso que se da al encarnado por Ray Liotta.
En contra de lo esperable, “Siempre a mi lado” es un drama sentimental peor narrado y desarrollado que actuado, en donde lo más sólido y destacable es la perfectamente ajustada interpretación de su actor principal en contraposición a tono facilón que su director ha querido dar al filme, haciendo que sea una correcta película pero que podría haber resultado en un mejor melodrama.
|