Woody Allen presenta esta película que recuerda a una época anterior del director por su tono, velocidad de sus diálogos e ingenio de alguna de sus frases pero siempre da la sensación de estar descompensada y nunca resulta en una de las grandes comedias que Woody Allen es capaz de construir. El cómico Larry David tiene un papel que encaja perfectamente con él pero parece forzado en varias partes, en contraposición a las notables Patricia Clarkson y Evan Rachel Wood.
Boris Yellnikoff es un hombre que siempre dice de sí mismo que es uno de los más inteligentes del mundo, que casi estuvo premiado por un Nobel de física y quien además odia a todo y todo el mundo. Siempre está intentando convencer a quien puede con su visión de la religión, de las relaciones personales, la aleatoriedad de la existencia y su carencia de significado. Pero cuando conoce a la joven Melodie, una impresionable chica de Mississippi que acaba de huir de la vida religiosa y protegida que le proporcionaban sus padres, crece entre los dos una peculiar amistad pero su relación se vuelve más compleja cuando los padres de ella consiguen localizarla.
Woody Allen desempolvó un guión escrito cuarenta años atrás para volver a su Nueva York natal tras cuatro películas alejado de ella. Esto se nota en el estilo de la escritura de Allen y el guión presenta mucha de las características de una etapa anterior en la que rodó “Annie Hall” y “Manhatan”. “Si la cosa funciona” se beneficia de la agudeza y el ingenio que tenía el director para escribir diálogos así como del peculiar pesimismo con el que veía el mundo. Esto se transmite en una historia cargada de comicidad y chispa que incomprensiblemente culmina en un final tan limpio como desacorde con la película. Esta descompensación es una característica del filme en múltiples elementos y hacen que lo que debería ser el regreso del gran Woody Allen se vuelva en una entretenida película que no va a destacar en exceso dentro de su filmografía. El cómico Larry David, creador de “Seinfield” y protagonista de este filme, se mete en la piel del director y evoca sus tics, gestos y verborrea casi a modo de parodia. En ocasiones funciona perfectamente, como en el gran monólogo inicial, pero en otras ocasiones parece antinatural y forzado en su actuación. El personaje de Patricia Clarkson, como siempre con una actuación destacable, recibe el tiempo y la evolución que necesita pero el de su exmarido interpretado por Ed Begley Jr. experimenta una introducción y un cambio tan rápido que parece un fallo de guión. Lamentablemente la mayoría de los puntos fuertes de esta cinta se ven contrapuestos y ensombrecidos por una carencia del mismo estilo.
“Si la cosa funciona” hacer recordar al mordaz Woody Allen que una vez hizo geniales películas a través de un filme que funciona brillantemente en algunos momentos pero acaba por resultar demasiado fácil y al igual que su protagonista, cojea en varias partes. |