Este drama tiene ideas, algunos personajes bien perfilados y a un Kevin Spacey protagonizando el filme que sabe cumplir con creces con su papel. La película nunca acaba de encontrar el tono en el cual narrar su historia y su colección de personajes aislados son forzados a crear una conexión entre ellos sin que surja ni un efecto dramático ni una chispa que haga sentir que la película tiene algo de vida.
El famoso psiquiatra Henry Carter tiene como clientes a grandes estrellas de Hollywood y su libro de auto-ayuda es un best seller. Pero Carter se está encontrando incapaz de superar la muerte de su esposa, descuidando su vida, sus pacientes y encontrando el único consuelo en el consumo continuo de marihuana. Sus pacientes incluyen a un actor con problemas de alcoholismo, un agente paranoico con los gérmenes y una actriz haciéndose mayor con una mala relación sentimental. Cuando el caso de una joven cuya madre murió le es asignado, Carter se enfrenta a su inhabilidad para ayudar tanto a ella como a él.
Esta película está compuesta a través de una extensa serie de personajes secundarios que orbitan alrededor del protagonista, influyendo en su mundo y en sus reacciones. Para ello, el guión emplea el recurso de darles a todos algún tipo de desconexión social o personal, creando esta comunidad de personas con problemas pero todas ellas tiene algo de encanto y gracia. El personaje central es el que tiene el mayor trauma de todos y el que se encuentra más hundido, y está escrito como una persona deprimida, cínica y perdida en el mundo. “Shrink” podía haber ido en dos direcciones, podría haberse centrado en la carga dramática que contiene y haber hecho un estudio de su personaje central apoyándose también en sus secundarios o como segunda opción, podría haberse encaminado más hacia un tono más fácil y haber entregado una película con chispa y explotando el descaro del protagonista y el encanto del resto de los inusuales personajes. Sin embrago el filme se queda en el centro, intentando ser ambas cosas a la vez. Ello hace que tanto su tono y ritmo estén faltos de fuerza y aguados. Además uno nunca pueda sentir todo el peso que tiene la historia central y muchas de las secundarias no acaban de justificar su propósito dentro de la narración. Sería esperable que “Shrink” se decantase sobre todo cuando llega la conclusión, pero el final made in Hollywood parece impuesto y tampoco consigue darle algo de vida a la película. Kevin Spacey protagoniza esta cita, y sabe perfectamente como componer una persona amarga, cínica, inteligente y a la vez fresca, pero nunca parece saber cómo hacer avanzar a su personaje. El resto del reparto está compuesto por Robin Williams, Saffron Burrows, Keke Palmer, Pell James y Mark Webber entre otros, siendo ellos y especialmente Pell James quienes aportan los mejores momentos. “Shrink” tiene una premisa interesante y que podría haber dado mucho más de sí, pero está narrada de forma monótona acercándose al estilo de un drama pero con los elementos de una comedia negra, sin saber hacia dónde dirigirse. |