El realizador Steve McQueen presenta un profundo, indagador y humano retrato de un personaje marcado de una forma fascinante. Vuelve a contar con el actor Michael Fassbender, quien realiza toda una demostración de talento al componer a este atormentando y autodestructivo adicto, acompañado por una notable Carey Mulligan.
Sinopsis: En la gran manzana de Nueva York, Brandon proyecta la imagen de hombre de éxito, lo que le permite mantener oculta su adicción al sexo que es lo que realmente dirige su vida. Su privacidad se ve invadida cuando su hermana llega a su casa para quedarse sin fecha de salida.
Al contrario que en otras adicciones como al alcohol o las drogas, la adicción al sexo es algo que se empezó a tomar relativamente en serio mucho más tarde, siendo creados los primeros grupos de ayuda a finales de los 70 aplicando el mismo método de los doce pasos de alcohólicos anónimos. Hoy en día todavía existe una constante discusión entre los expertos sobre si la adición sexual es realmente una adicción o una condición psicológica asociada a comportamientos compulsivos y maniacodepresivos. En "Shame" no se indaga ni en las causas ni su origen pero muestra un complejo, humano y desgarrador retrato de alguien que sufre de esta condición.
Tras su impresionante ópera prima "Hunger", el realizador Steve McQueen vuelve a demostrar que no es un cineasta que tenga ningún miedo a mostrar todo lo que la cámara puede narrar. En "Shame" el director vuelve a someter a un profundo examen a su personaje principal y a pesar de hacerlo de una forma inquisitiva y sin concesiones, también lo hace con un hondo sentimiento de humanidad. Su cámara no juzga, solo muestra el dolor, vacio y abuso personal y psicológico que se esconde bajo la apariencia de éxito de su personaje principal.
Éste puede ser un adicto al sexo pero aquí el sexo no es el elemento principal de la película, los personajes que lo emplean de una forma flagelante lo son. Entre la desnudez y los encuentros sexuales que muestra el filme, lo que verdaderamente se ve es la fractura emocional de sus personajes. La prisión falta de emociones que se ha construido el protagonista y su compulsión sin placer hacia el sexo es algo duro de ver pero también es imposible apartar la mirada del magnetismo que emana la película. A medida que avanza la narración, el filme logra mantener toda su credibilidad y verosimilitud cuando el protagonista lucha por no crear la mínima conexión de intimidad con su hermana. Que alguien le importe supondría crear un tipo de autoestima personal y eso es algo que la condición de su adicción no le permite.
Steve McQueen vuelve a recurrir al actor Michael Fassbender, quien también constata que no tiene ningún miedo en ir hasta el fondo de su personaje en todas las maneras disponibles a su alcance. Su actuación es simplemente impresionante. En una perfecta escena mientras está manteniendo relaciones sexuales, el rostro del actor muestra todo el dolor, angustia y rabia contenida mientras llega al orgasmo, sólo ya por ese plano se justifica que Fassbender ganase como mejor actor en Venecia. Le acompaña carey Mulligan en el papel de su hermana, un personaje igualmente dañado pero que actúa de una forma extrovertida y completamente opuesta a como lo hace su hermano, embarcándose en relaciones sentimentales que sabe de antemano que están hechas para que ella sufra emocionalmente. Ella necesita el afecto de su hermano y él necesita no dárselo para mantener su autodestructivo equilibrio. Carey Mulligan también hace una destacada actuación y en alguna escena como la melancólica y triste versión de la canción de "New York, New York" la actriz resulta hipnótica pero en general queda eclipsada por la demostración de fuerza de Michael Fassbender.
Sin él seguramente está sería una película vacía, pretenciosa y superficial y hay que decir que sin la dirección de Steve McQueen este sería un ejercicio voyerístico y que explotaría con facilidad el dolor de su personaje. Por suerte juntos han hecho el extraordinario retrato psicológico y emocional que es esta película. |